viernes, 20 de julio de 2018
Diecisiete (II)
Siento que esta vez te estoy fallando yo
porque, entre todas las mentiras que nos dijimos,
que iba a olvidarte nunca quiso ser verdad.
Y ahora tengo a gritos Sex on fire, en bucle,
y me parece que te estarás riendo.
Así de medio lado y desde arriba,
metro noventa y ocho de miedos.
No eras tú, ni vas a serlo, ni el primero, ni el último,
ni el bueno, ni el malo, ni el siguiente, ni el puente.
Pero eras tú.
Las gracias y las desgracias,
por la seguridad, por las locuras, por dejar atrás la vergüenza,
por quererte con todas las preposiciones, pero sobre todo contra,
aunque también bajo
y sobre todo desde,
sin,
sobre,
tras.
Y por no decirlo nunca.
Qué fácil era la vida contigo
y en qué momento la pusimos del revés.
Hace tiempo que sé que
cada vez que alguien me pregunte
por los (des)amores de mi vida,
estarás.
Aunque ya nunca más estés.
Tú fuiste el principio de encontrarme,
y eso que me pillaste en la mitad de una tormenta.
Yo nunca quise mezclarte
y acabó siendo peor.
'Cuando esté seguro de lo que siento por ti, voy a salir corriendo, voy a mandarte a la mierda'
es la cosa más vil que me ha dicho nadie mirándome a los ojos.
Seguramente porque era verdad.
Y porque estuve convencida de que era mentira,
hasta que me dio de cara.
No sé por qué llevas demasiados días aquí,
en todos lados,
en ninguna parte.
Supongo que me estás avisando:
nunca más demasiado altos, nunca más demasiado listos.
Pero no será esta la primera vez que te haga caso,
quizá sea la segunda que te rompo una promesa.
Ojalá olvide tu cumpleaños y no sonría más con cada tontería que acabe en diecisiete.
Ojalá la próxima vez que esté en Madrid nadie tenga tu acento.
Ojalá nunca,
pero si alguna vez vuelves aquí,
quería que supieras que 'te quiero',
-en presente-
pero que no te lo pude decir hasta que fue mentira
-ahora:
Te quise.
miércoles, 11 de julio de 2018
23:47
Yo que miré al cielo aquella vez que me caí en el barro y tuve vértigo, yo que he ido en teleférico, que me puse la tirolina en el punto más alto del mapa y mire abajo y no sentí ni cosquillas.
Yo que he bailado con la luz y las sombras de los hombres que nunca amaron a las mujeres y le he pisado los pies a los que siempre quisieron hacerlo pero no sabían por dónde empezar, yo que he llamado idiota y amor a la misma persona y las dos veces he tenido razón, yo que he vivido a los gritos y siempre me han dolido más los silencios, yo que arrastro la carga de haberte enseñado a hacer todos los nudos que me ataste al cuello y nunca me ha pesado, yo que supe como desatarme y deshacerte y deshacerlos y bailar sola muy mal pero feliz, yo que a veces he sido más de vodka, más de ron, más de cerveza, más de tequila y sólo me ha salvado la vida el café, yo que he dejado que pidieran por mí y he tragado sin masticar para no vomitar, yo que he acabado teniendo arcadas, yo que he dicho hasta aquí y me he plantado, yo que a veces necesito volver a intentarlo, yo que he visto la cara más fea de la gente más fea y aún así creo que es la excepción, yo que tengo un mapa arrugado y pintarrajeado y redoblado de todas las cosas que he visto y le sonrío mientras ordeno la nevera bajo el imperativo de todos mis tocs, yo que me incomodo con la asimetría y me he enamorado de cicatrices que poco tienen que ver con lo físico.
Yo que no tengo segundo nombre ni lo he querido nunca pero a veces creo que el mío rima bien con Incoherencia, yo que he sido aleatoria y estrictamente organizada, yo que soy la persona más lógica del planeta y a veces ni loca lo estaría más.
Yo que nunca he sabido hablar de mí, ni callarme, ni me lo he pensado nunca dos veces antes de salir corriendo, ahora yo qué.
sábado, 5 de noviembre de 2016
A veces llueve y luego nada.
que se clave las uñas en las palmas de las manos cuando te encuentre en otra mentira,
que se vaya ella con el corazón entre los tobillos, pisándoselo a ratos,
que quizá si hubiera hecho no sé qué,
que quizá si te hubiera dicho más o más alto o más veces o mucho antes,
tú hubieras..
pero tú nunca.
Que descubra que tú nunca y se salve.
Porque tú no sabes, ni quieres,
porque tú nunca has tenido la intención ni remedio,
porque nunca hubo una ella a la que supieras poner por delante del 'yo'
porque no podrás
y
esa
será
tu maldita
penitencia.
Que te quiera otra como hace tiempo que yo ya no te quiero,
que te quieran otras y les destroces la vida un tiempo
a sabiendas de que tú nunca podrás
porque no sabes
ni aprendes.
Que te quiera otra aunque tú no vayas a quererla,
que te quieran, que ojalá me equivoque,
que aprendas.
domingo, 29 de noviembre de 2015
Cuando hablo de ti conmigo.
Evito repetir en voz alta que soy capaz de ver diez o doce capítulos de Mentes Criminales seguidos. Que de algunos incluso me sé los diálogos. Supongo que más de un psicólogo que no me caería demasiado bien decretaría alguna psicopatía al instante.
Quizá tuviera razón.
Hay días que me doy al drama.
¿Si estoy demasiado triste como para que la palabra triste sea suficiente cómo se llama?
Creo que los parámetros subjetivos como 'triste', 'contenta', 'melancólica' o 'feliz' son absurdamente necesarios e insuficientes.
Yo he sido tan feliz como para que 'feliz' me pareciera una palabra infinitesimal.
Y hoy me siento tan jodida como para que 'triste' me parezca un estado placentero de difícil acceso.
¿Si no existe ninguna medida para el amor, si hay que 'amar sin medida', cómo cuantificas la hostia del fin de trayecto?
Todo el romanticismo poético al que me ha sometido mi carnet de la biblioteca me está obligando a aferrarme a las ruinas de lo que he sido, a los golpes que me han dado.
Descargo mi rabia conmigo y soy más optimista si no se lo cuento a nadie.
Quiero decir, ¿aspirar sólo a la paz es rendirse?
¿Has perdido si no quieres seguir en guerra?
Imagínate que salimos de esta crisálida masoquista y es verano aquí.
Para siempre.
Imagínate que tenemos que elegir el mejor entre nuestros momentos y, para mí, es cuando te vi marchar.
Y decidí quedarme quieta.
¿Se puede estar triste por querer ser feliz (sin ti)?
La culpabilidad es un arma de doble filo:
no estás vivo si no la sientes,
no puedes vivir si lo haces.
Quizá no esté tan triste si abro esta botella de vino.
Y luego otra.
Quizá ya sea verano aquí
y sólo tengo que abrir las ventanas.
jueves, 12 de noviembre de 2015
Entropía
Mi psiquiatra dice que todo el mundo sobrevive a una ruptura.
La próxima vez que me manche la camisa con helado me reiré muy alto y diré que soy feliz.
He vuelto a soñar contigo siendo nosotros y al despertarme casi había olvidado que eres idiota.
La ausencia de pesadillas significa que te estoy olvidando. Lo escribo para no olvidarlo.
Según mi planning emocional no me tocará echarte de menos hasta la próxima luna creciente.
Y pienso cortarme el pelo para enfadarte aunque no te enteres.
Creo que estoy conociendo a alguien. Pero en realidad aún no me conozco a mí misma.
Quizá la solución al vacío sea dejar de intentar llenarlo.
Andrés no me ayuda y te juro que no vuelvo a ir a un concierto de Funambulista.
Te estoy escribiendo cosas inconexas para que quede claro que quiero romper nuestros lazos.
Soga al cuello incluida.
He guardado tus cosas en una cajita con el nombre de otro porque yo también puedo serte infiel.
Te he dejado hacerme cosquillas mientras pensaba en qué cintura habrías tenido las manos antes.
Creo firmemente en que todos tus motivos para creer eran chantajes emocionales al más sucio estilo kamikaze.
lunes, 19 de mayo de 2014
La primera palabra.
Esta vez voy a ser breve.
Yo nunca soy breve, perdón.
Es que estaba paseando, o quizá muy quieta,
no sé:
el caso es que estaba pensando en ti,
lo de siempre.
Y es cierto que no estaba pensando nada,
pero tu sonrisa,
tus ocurrencias estúpidas después de las dos,
las manos con imán a mis latidos,
tus mil vueltas en la cama,
los malditos ojos negros..
te explico.
Hay cicatrices que me abro de vez en cuando para sentirme viva,
heridas de paz que no sangran porque no vienes
y me las abro solita al grito de:
'esta es mi incapacidad para olvidarte'
siempre sonrío,
me dueles, pero sonrío.
Te explico,
hay mujeres que se llaman Angustias,
Soledad o Dolores,
y sus nombres no son ni la mitad de tristes,
ni la mitad,
de la mitad,
de la mitad,
de lo que podrían serlo si te hubieran visto marchar.
Te explico,
he visto un niño perder su globo en el parque,
lo miraba como si nunca,
como si siempre..
sabiendo que no volvería, pero sin apartar la vista,
ni la esperanza.
Así fue cuando tú.
Y podría ponerle un final triste a todos los cuentos,
decir cómo jode cuando te marchas
y el vacío que supone acostumbrarse..
podría llamarme Soledad,
sin ti.
Pero, te explico..
la primera palabra que dije cuando nos fuimos,
cuando te fuiste,
cuando me fui,
cuando viniste y no estaba,
cuando vine y no estabas tú,
fue volver.
Y después de eso me he recorrido todos los parques,
he encontrado más de un globo que vuelve a casa.
He dormido con cualquiera,
y nadie baila en sueños como tú.
No sé si me entiendes,
te estoy hablando de que nos he elegido,
te he elegido.
Podrías ser lo más triste,
una de esas fotos desenfocadas y nostálgicas,
una canción por la que bajar el volumen de la radio..
pero tienes una pluma en el cuchillo,
y cada vez que me atacas acabo riendo.
Eres mi libro favorito,
porque nunca llego al final
y cada capítulo tiene un giro inesperado,
por los tachones sin faltas de ortografía,
por las borracheras sin brindar...
porque me pone que escribas,
cuando escribes,
como escribes.
Te explico,
yo siempre voy a renegar,
y tú te hartarás de jurar que no crees en esta mierda
pero volver es la primera palabra que diré cada vez que nos vayamos.
Incluso cuando sea yo quien hace las maletas,
te estaré queriendo.
jueves, 10 de abril de 2014
Casindiferencia.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Velocidad y ojeras III.
viernes, 14 de febrero de 2014
Summer paradise.
Ya has vuelto a venir demasiado tarde para quedarte,
no te preocupes,
he parado el reloj:
el mundo no se va a mover hasta que salgamos de aquí
con los dedos entrelazados
y pegamento entre las manos.
Que sea amor a distancia,
pero milimétrica.
Yo no tengo miedo:
tú tampoco.
Qué bonita certeza
la de saber que cuando abra los ojos,
seguiremos soñando
y estarás sonriendo.
No me importa que llegues tarde:
ya madrugo yo por los dos.
Has venido tarde para quedarte,
sólo porque vamos a irnos juntos
y a llegar
-tantas veces, que perderás la cuenta-
Déjame volcarte la vida,
que estoy intercalando poesía entre apuntes
y hasta la química de cuando me miras,
piensa que estoy perdiendo el juicio.
viernes, 3 de enero de 2014
17.
Esto no es un poema triste de amor,
es la historia de un hasta y un nunca
que no se quieren encontrar
'no te quiero ni ver'
o 'no te quiero olvidar'
y los veinticinco portazos
que preceden a los veintiséis reencuentros;
las diecisiete llamadas perdidas
y ese mensaje de 'aún te espero'
la vez que dejé el móvil en casa
porque salí corriendo a buscarte.
Esta es la historia del orgullo y las ganas
peleando en el rellano,
para subir la escalera
pero nunca de la desidia.
Es la canción que nadie va a escribirte,
porque no es triste
-ni siquiera habla de amor-
pero no hace falta.
Estos somos nosotros,
que somos los de siempre
y no somos nada,
ni nadie,
ni queremos:
pero no te vayas.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Pamplinas.
y en realidad sólo estoy hablando de principios,
de empezar a coger la vida por los cuernos
-que a todos nos los han puesto-
y manejar al toro.
Quiero decir, feliz.
Como pararse a descubrir el paisaje de todos los días,
y que parezca inmensamente mejor con una sonrisa
-con la suya, si puede ser-
Digo que acabo de borrar la meta,
que joder las agujetas que llevo
desde que corro sin alcanzarla,
sólo porque la puse demasiado lejos.
Quiero decir, idiota.
Como cuando tienes el nudo en el estómago sin besos,
y crees que estás más segura si nadie puede alcanzarte
-pamplinas-
Alguien me ha dicho que todos mis blindajes,
son miedo.
Mi-e-do.
Lo he repetido despacio,
como si no entendiera el significado,
a ver si así descubría que no tenía razón.
Miedo.
Y tenía razón.
Porque he estado poniendo la meta imposible,
no por retar a la estadística,
sino porque en realidad
no quería conseguirla.
(Yo sólo quería sacarte de mi vida,
de verdad que sólo quería sacarte de mi vida)
He puesto las puertas con doble candado
y alarma si alguien se acerca,
sólo porque no quería que volvieras tú..
he sido tan idiota,
que ha tenido que venir cualquier feliz
a decirme que todos mis blindajes son miedo
y me ha costado creerle.
Resulta que llevo media vida hablando de finales
-de ti-,
perdiendo todo el tiempo de principios,
de paisajes repetidos
-e increíbles-
y de él,
que tú
-jamás-
sabrás darme.
Digo feliz,
porque he venido a hablarte de principios
y ni siquiera me hace falta contarlos
Sonrío.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Veces.
-y la voz-
pero sonrió valiente,
como si no se diera cuenta,
como viéndolo desde fuera,
casi divertido por la situación,
como si creyera que así no lo notaría yo.
Llenó de aire los pulmones,
y me miró a los ojos.
Allí, donde nos veía todo el mundo,
pero estábamos solos
-nadie importaba-
me miro como avisando que debía cerrarlos:
'cuidado, te voy a besar',
lo hizo.
fueron los mejores tres segundos de mi vida,
lo fueron.
Un roce leve y luego sonrisa.
La primera vez le temblaba la vida,
pero era feliz,
alguien dijo una frase sobre lo tonto del amor
y nos dimos la mano desafiantes.
Eso pasa con las primeras veces,
que siempre acabas poniéndolas justo en el fuego
pero no tienes miedo a quemarte.
Aquella tarde,
-aunque no recuerdo si era por la mañana-
paseé con la llama en vuelta cíclica
por todos esos sitios a los que ya no voy,
con beso en cada lugar donde ahora duele,
me cansé de creer que nunca iba a cansarme,
y es cierto:
aún no me he cansado de creer.
-pero él-
Aquella vez -la primera-
él temblaba como si todo
y yo creía controlar la situación.
Lo feliz de la ignorancia.
Tiene gracia,
porque la última vez era yo quien temblaba,
esa vez me tintineó la vida,
-el reloj se paró-
y me quedé bailando estúpida con el último beso,
como una niña llorándole a su muñeca rota
creyendo que sólo por quererla mucho
puede arreglarla.
La última vez no hubo sonrisa,
ni portazo,
ni nada que dijera aquí hemos estado..
supongo que sólo fue el estómago lo que la hizo distinta.
gritaban en la tripa que no te fueras:
pero yo las callé.
En el último beso no hubo sonrisa,
ni fui tan valiente como para cogerle la mano:
estaba fría.
jueves, 12 de septiembre de 2013
Desaceleración de sonrisas.
De pequeños siempre estábamos hablando de felicidad.
Cada vez que terminábamos un juego, las muñecas -que nunca dejaban de sonreír- eran felices y comían perdices. Y yo no sé si es alergia generalizada al banquete de fin de cuento o que ha subido el coste de la alegría, pero hace tiempo que no veo a nadie sonreír al vacío por la calle.
Sin embargo, es raro el día que no me cruzo con alguno de ustedes, que va con la cabeza gacha y pensando:
A ver cómo llego yo a fin de mes, porque entre septiembre de vuelta al cole, la cuesta eterna de la hipoteca y la gasolina que no hace sino subir, llevo tres años amargado y otros tres que me quedan.
Vamos, que estamos en crisis de moral y el IGIC sobre las preocupaciones también ha subido.
Y no busco arreglar la situación económica -faltaría más- ni siquiera entiendo qué es eso de la prima que se arriesga, sólo sé que nunca gana, y ya podría estarse quietita que con tanto subir y no bajar va acabando con el país.
Pero espero que alguien tenga la bonita desfachatez de reírse un poco de esta desgracia y ponga una noticia chorra al final de cada página de economía.
Quiero decir que, entre otras cosas, me parece indignante que cuando los niños de ahora digan 'de pequeños' añadan un horrible 'jugábamos a ser mayores con corbata, que decía papá que tenían el futuro resuelto'.
Porque todos nosotros tuvimos los juegos hasta arriba de barro mientras soñábamos con pisar la luna. Y no es justo que ahora a los diez quieras ser banquero, notario, o tal vez político. Que son unos señores muy bien vestidos y con mucho dinero que no tienen Pepito Grillo pero sí la nariz muy larga.
Dirán ustedes, qué sabré yo, que he renegado de las noticias -pero los deportes no me los muevan- que estoy empezando a vivir y no tengo ni idea de hasta dónde llega el embrollo..tienen razón.
Y lo triste es que me da miedo madurar, caerme del árbol y del coscorrón empezar a pensar que no todo se soluciona con literatura.
Porque no es la poesía lo que me preocupa sino la realidad, que es cada vez más antónimo de 'felicidad' y lo único que puede arreglar este entuerto -sin métrica, ni rima- es que volvamos a tener ganas de tener ganas y seamos lo suficientemente niños como para pedir pirdula un rato, olvidar los problemas
y sonreír.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Valiente si te lo digo.
Tengo un poema en la puerta de la nevera,
que nunca leo por falta de agallas,
porque he olvidado cómo curarme
y sé que va(s) a doler.
-encima cobarde, que el desastre emocional ya lo tenía asimilado-
Guardo en el bolsillo trasero 2500km de huida
y una servilleta arrugada,
porque tú aún no lo sabes,
pero vuelvo.
-y no precisamente por valiente-
Vivo en un cuarto con ascensor
pero subo por las escaleras
por si recuerdo que no estás,
me siento atrapada,
y necesito correr.
-ya no lo repito más: cobarde-
Bailo con dos pies izquierdos,
sin música,
sobre mis recuerdos felices;
y sí, los piso,
pero tampoco duele tanto
porque al menos los he tenido.
-me callo-
Creo que sé muchas cosas,
desde que te fuiste,
aunque no tenga ni puta idea
de por qué te puse las maletas en la puerta
en lugar de tirarte el corazón por la ventana.
-COBARDE-
Habloescribo demasiado,
cuando, la verdad,
hay poco que decir de mí.
No sé,
que estoy más guapa cuando duelo
y la mitad de lo que siento me lo callo,
por cobarde.
miércoles, 4 de septiembre de 2013
23:12
Hoy voy a darte las buenas noches como siempre,
a pedirte toda la ayuda que no sé en quién buscar,
intentaré escuchar tus consejos en las palabras de cualquiera,
me voy a quedar en silencio y luego empezaré a hablarte en bajito;
porque sé que me oyes..
y cuando acabe de llorar,
hoy, después de esperar que seas tú quien me abrace prometa que 'va a ir bien'
-y siga estando todo lo sola que me faltas-
entonces me preguntaré qué querrías, qué hubieras hecho..
Y dolerá,
hoy como siempre dolerá que no estés,
que no vuelvas,
no saber a quién decirle que no he torcido del todo el camino,
que aún puedo..
dolerá que no quede nadie que crea en mí
y no estés tú
para cogerme la mano y gritar
para jurarle a la vida que se equivoca:
QUE NO NOS ESTAMOS RINDIENDO.
Hoy que tampoco estás
-aunque siempre estés-
me faltan fuerzas
pero sigo.
Aunque no sé que haré mañana,
porque tampoco estarás
y sigo: enfadada contigo.
Estoy enfadada porque te despediste en diciembre,
lo siento,
pero no te perdono las regañinas que no me has evitado.
Estoy enfadada con el mundo,
porque hace mucho que te fuiste
y aún duele como el primer día.
Estoy enfadada con todo,
pero aún así,
jamás he sabido enfadarme contigo.
martes, 27 de agosto de 2013
Algo habrá que decir, hablemos.
Hablemos de imperfección, de tener el mundo en las pestañas y reír, de crímenes pasionales en nombre del amor que jamás nos dieron.
Hablemos de ti, de mí, de cómo aprendimos a huir o de cualquier manera -miente si quieres- hablemos.
Hablemos de todo el optimismo que cabe en soplar las velas y pedir un deseo, de volver a ser niños.
Hablemos de cómo ha subido el coste de la felicidad, promete que no estamos en crisis de sentimientos.
Hablemos de las veces que nos retamos 'a ver quién aguanta más sin pestañear' como excusa para no dejar de mirarnos, de las cobardías para parecer valientes.
Háblame,
-por favor-
de que, a ratos,
tú también me has querido.
O sólo escucha.
Tengo el amor de rebajas y por ser tú, al precio de siempre: la vida o nada.
(sigo apuntando,
con el corazón en tus manos,
y vaya atraco más idiota,
si aunque gane,
soy quien lo pierde)
sábado, 20 de julio de 2013
Hechos reales.
lunes, 8 de julio de 2013
Método anticonceptivo.
Supongo que empiezo a entender eso de que:
'hay que tomar precauciones'
y no, no hablo de sexo.
Hay que tener cuidado
con dejarse la puerta abierta,
con bajar la guardia..
el verdadero peligro está
en que te tiren los muros
y perder el escudo.
Supongo que pocas cosas
-muy pocas-
dan más miedo que tener a alguien
a quien echar de menos,
saber que dependes,
que esperas..
y que duele un poco
cuando llegan las diez
-o las doce-
y nadie te da las buenas noches,
irte a dormir sola
y, aún peor,
despertar sin que nadie haya soñado contigo.
Hay que tomar precauciones,
contra la vulnerabilidad
de sonreír tontamente
después de que te hayan empañado las gafas en un beso,
y te hayan hecho sonreír
hasta con la tripa
sin apenas esfuerzo..
hay que tener cuidado
con cualquiera capaz de sacarte un sonrojo
y luego volar como si nada..
como si todo.
Y sabes,
no hay protección que se compre en farmacia,
nos seguirá dando insomnio
nos quedarán cicatrices..
pero es que la única forma de evitarlo
es ser demasiado cobardes. como para ser felices
y a eso sí..
me niego.
martes, 16 de abril de 2013
Segunda persona del singular, presente.
Eres, por H o por B,
eres, casi sin quererlo,
pero eres todos mis errores..
y mis aciertos.
Eres las veces que me desvelo,
-que no son pocas-
y te busco en la cama,
eres las veces que está vacía.
Eres en crudo..
así, como eres, lo que busco.
Y entonces, no sé lo que eres,
ni creo que quiera saberlo.
Aunque me empeñe en explicarte.
Eres, las veces que brindo por ti y por las veces que he estado a punto de gritarte lo que escribo en silencio, eres el estúpido impulso de tirarte todo encima y salir corriendo -a ver si así te das cuenta- y eres mi siempre acabar borracha, intentado explicarme la cantidad de veces que he cambiado la vida por ti y preguntándome si tú, al menos alguna..pero nunca.
Luego, llegan las mañanas de recoger platos rotos, de limpiar este desastre emocional y pensar 'quizá la felicidad está sobrevalorada' -muy a lo libro de autoayuda- para no reconocer los fracasos. Otra vez hacer recuento de ideales perdidos y.. son demasiados o soy horrible en mates -y no sé qué es peor, o si lo eres.
Pero me sobrepongo cuando te vuelvo a ver, sonrío y sé que eres, muy por encima de mis posibilidades, todo eso que nadie más ha sido, todo eso que, aunque apenas sabes, eres.
Y yo, que algún día tendré la valentía de mirarte a los ojos y dejar caer que me siento diminuta al lado de lo que eres..me entretengo entre tanto buscándote forma.
sábado, 13 de abril de 2013
COBARDÍAS Y PÉRDIDAS.
Todo eso había pensado decirle. Hacía demasiado tiempo que lo sabía y ella había grabado 'tenemos que hablar' en su buzón. Al principio, pensó que iba a romperse en mil pedazos, luego recordó todas las señales.
No podía decir que no lo había advertido. Ella era así, él sólo tenía que entenderla y casi estar agradecido por el tiempo que habían pasado juntos.
Decidió que debía despedirse, intentar parecer entero, ella no se merecía que la hiciera sentir mal. Pero llegó el momento y cuando la tuvo delante no fue capaz..
-Me voy, he venido a decirte que me voy -fue su escueta forma de acabar con todo.
-Adiós, que te vaya bien -pudo articular él con más esfuerzo del que esperaba necesitar.
Y allí, en un ni mirarse, quedó todo.
La tosca manera que él había tenido de entender que empezara a hablar de amor en sus poemas, el sentirse traicionado y alejarse.
Allí quedó, en la basura, la estupidez de ella al huir antes de reconocerle que estaba loca por él.
Eran dos imbéciles jodidamente enamorados que prefierieron no entenderse por miedo a..tal vez, si se hubieran mirado.