viernes, 11 de noviembre de 2011

Tired.


Hay días que pasan sin nada destacable;
que no son días para recordar,
pero hay que vivirlos.

Hay otros de mucha sociovida;
que sales y te pierdes,
pero hay quién te encuentra.
También, quizá por eso de:
'establecer una rutina'
están esos días -casitodos-
de ser Miss Independence, un poco por obligación;
y es que yo no tengo amigos,
aunque a veces algún conocido se le parezca.
Por ahí, dicen que se establecen vínculos fuertes -como de familia;
-sinvivíres cuando no t'encuentro-
y yo, que, además de los míos,
tengo un hermano no-consanguíneo al que adoro,
creo que eso no se da mucho,
que no se estila ya la confianza por confiar;
y pierdo un poco la esperanza;
aunque sin dejar de esperar
el fin de esta moda tonta.

(¡Qué de reflexiones! Y eso que aún no llega la lluvia..: es todo lo que tengo que decir.)

#14.

Aunque llevaba la mitad de su vida esperándole, de golpe y porrazo, descubrió que no había nadie en el mundo que fuera imprescindible. ¡Vaya chasco!
Aquel día, como una cachetada helada en medio de su agradable limbo le habían llegado todos sus defectos: no era tan perfecto como le hubiera gustado creer y como había creído.
Quizá la paradoja esté en que sabía todas sus manías y ninguna le había resultado detestable hasta el momento; no es que se le hubiera caído un mito, no era una simple decepción, empezaba a pensar que él ni siquiera le caía bien y la duda era: ¿Cómo llevo tanto tiempo ciega?
No hubo ningún detonante, él no tenía culpa. Es solo que algunas veces, la vida te pone esas trampas; una mañana te levantas y te das cuenta de que te apresuraste, de que esos 'tequieros' tan tempranos fueron un error, de que hasta su forma de latir te molesta...puede que sea algo tan sencillo como despertarte tú antes y verle ahí, dormido, con los pies por fuera de la sábana -que dice que le incomoda tenerlos calientes- puede que en ese momento tu cerebro diga: ¡se acabó, no quiero que me despiertes el resto de mis días con esta imagen! y no habrá vuelta atrás...
Ella, odiaba su ruidosa manera de sorber la sopa.

Simpleplan.

Soy de esa gente que pierde el DNI tres -ocuatro- veces por semana,
que dice: Sí, ya te llamo yo.. y luego no llama,
no, no me olvidé ¡fue un despiste!
que lo siento; pero que soy así.
Que no, que ya es tarde y no, no creo en el amor idílico,
¿triste? ¡triste tú! yo vivo ya en otro realismo;
en que si no busco qué sentido tengo
acabo por comprender que no tengo sentido.
Sí, la verdad empiezo a decepcionarme más a menudo,
empiezo a perderme y paso de buscarme;
y es que a veces, casi -casi- siempre,
de quién más esperabas menos obtienes.
Soy de esa gente alegremente obstinada,
y olvidada -sin remedio- en la rutina,
me levanto, voy, vengo y me acuesto;
nada más.
Y acabo al principio de cada fracaso,
repitiéndome que ya no soy quien era,
-que no puedo aunque quisiera-
y me aburro de aburrirme.
Puede que tenga esa capacidad tonta
de recordarme y tratarme mal por cada uno
-¡todos y cada uno!-
de mis errores.
Puede que sea despreciable
-o apreciable en el mejor de los casos-
pero hay días que me odio,
para amanecer amándo-
¿Triste? ¡Triste tú!
Obstinada quizá sí,
pero en el fondo, -tan,tanenelfondo-
soy feliz.

Arriesga;

Que no te dé miedo apostar
que -a veces-
también se gana.
El riesgo vale la pena,
la caída es inevitable -cierto-
pero qué hay con eso de:
Hey, mírenme, estoy arriba.
¿es agradable, no?
Y por qué negarte al placer.
Que sí, que también lo sé,
que después del éxtasis,
no hay más que decadencia,
que sí, que lo he visto,
que cuando llegas a la cumbre,
cuando no queda nada por subir,
la caída es inevitable;
pero que, yo sé,
y sé que tú sabes,
que aunque sea poco,
casi nada,
-e incluso menos-
el tiempo que pases arriba;
el medio segundo que dura tu sonrisa,
las milésimas de un roce,
o el insignificante momento
de aleteo mariposal
en tu estómago
evocan al tempus fugit
y ¡aprovéchalo!
Ahora piensa,
si puedes vivir un minuto
de felicidad absoluta
qué más dará algo de desgracia consecuente;
¡que te quiten lo bailao!
Carpe diem, buenas noches y descansa.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Amistades; al vacío precipitadas sin temor.


Hay promesas que no valen nada;
diálogos -ymonólogos- sin fondo semántico,
palabras que se lleva el viento
o días que se pierden en continuos sinsentidos,
mas, te ayudan un poco a ver que todo son etapas
-hoyvoy,mañanano'stoy-
y que yo te habré dicho mil veces confía en mí,
pero he demostrado mil y una que no lo merezco.
Vamos,
que hoy te comunico que me olvides,
que es mejor la lejanía real
a eso de estar inciertamente cerca.
Porque no vale la pena darnos de patadas
si cada cual tiene su camino
y a veces es más fácil hacerlo a solas.
¿Qué te digo?
¿Quieres que me despida?
Pues bien, asqueada de palabras bonitas,
que ya tuvimos más de las justas entre nos,
solo me falta informarte -deunavezyparasiempre-
que esta nuestra guerra ha llegado a su fin;
yo era una de tus etapas,
y hoy me cierro.

sábado, 20 de agosto de 2011

R.

Pies juntos, primera.


Sientes que sube el aire y te obligas a no pensar en más nada.


Primera. Mantenemos.


Si no piensas es más fácil,
-quemásdaquemañanaestéeltripledecomplicado-


Subimos. Primera. Punto adelante.


¡Cállate corazón!


Concentración. Concentración. Estira, estira, estiiiiira...


Desequilibrios en dentroyfuera.
_


-¿Qué pasa hoy?
-Nada, lo siento, ya estoy, ya estoy..
-No sé en qué piensas pero ¡olvídalo! No estás concentrada.
-Perdón. Ya estoy..
-Y bien, punto adelante.
_


¡¿Olvídalo?! ¡Olvídalo! Como si fuera así de simple..como si pudiera remendar terminando el ejercicio y diciendo: primera.
Vale, vamos a dejarlo para mañana. Sencillo a que sí. Y mañana que haya más y que todo aumente.. a ver quién desenreda este embrollo. ¿Y qué más da? No te ofusques..
Paso 1: Sacudir la cabeza -comosialejaralospensamientos
Paso 2: Pintar una sonrisa.
Paso 3:... Bueno, el resto vendrá con el tiempo.


Bien, mejoramos. Primera. Punto derecha.


Y no puedes evitar sonreír de veras cuando vuelves a caer en que ella aún confunde masculino-femenino; punta. Gracias, y perdón. Ya, ya, ya me concentro..


Excelente. Estira. Plié, saltamos. No, no, no..no puedes saltar si no estás en plié. Volvemos a primera. Todo de nuevo.


Sí; todo de nuevo, todo de nuevo..


Pies juntos, primera, mantenemos, bien, subimos, primera, punta adelante. Estiramos, mantenemos, ya bien, primera, punta derecha, mantenemos, plié. Salto, salto, salto. Plié, primera.
Excelente. Gracias.


A ti...


_


-Quédate un segundo.
-Sí..
-Estás mejor cuando te relajas, hoy te costó media clase, que no se repita.
-No, descuide. Gracias.
-Excelente.
-¿Eh?
-Tu posición final y los saltos. Hasta el sábado.
-Gracias, eh, por todo..


miércoles, 6 de julio de 2011

Tiempo.



Tiendo a pensar que me pierdo,
-más que en te pierdos-
cuando llegan las diez,
las diez y algo,
las once,
y nada ha cambiado.
Tiendo a no olvidar el tiempo,
que pasa inexorablemente
y punto -no suspensivo-,
punto final.
Tempus fugit,
collige virgo rosas,
y otros tantos tontos típicos y tópicos.
¿Qué fue del carpe diem?
Tiendo a pensar en lo poco que falta
para esto o aquello otro,
y en todo lo que ha pasado
desde eso o lo de más atrás.
Y es cierto que me pierdo
a más lo pienso,
porque es proporcional.
¡Yo no me encuentro!
Y más se altera el ciclo.
Búscame un GPS,
que es más sofisticado que aquel mapa -barra- brújula,
y tráelo...que te prometo - me prometo-
intentar, que no conseguir,
una solución..
Solución a las dudas del:
dóndestoy y adóndevoy.
O alguna respuesta a ese miedo
-porque el tiempo pasa y no de largo-
a ese terror inmenso de:
Yo no soy inmortal y seré lo que quede y..
Si nada queda, ¿nada soy?
Esas cosas -casi profundas-
que te impulsan -guión- obligan
a ser alguien...
O, al menos, a intentarlo.

Goodbye.

Podíamos pelearnos,
una, dos, quince veces -al día-
y poco pasaba...

No había nada que lo recordase, cierto;

''En cada reconciliación nos hacemos más fuertes''
Yo, tú, nos...mentimos.

Me gustas cuando te enfadas,
y te prefiero así,
y  hasta te pones guapo,
y será por eso que siempre te busco las cosquillas,
y por eso debe ser.

Que me gusta lo difícil;

''Es divertido, nos entretiene''
Yo, tú, nos...mentimos, bis.

Claro que ¡todo tiene solución!
nos queremos que es lo que importa,
y esas cosas tan así,
que casi son monas,
y noséqué,
y nosécuánto,
y al final..no tanto.

Culparnos a ti, a mí, a ambos, y no querer echar las culpas;

''No te preocupes, olvidado''
Yo, tú, nos...mentimos, nuevamente.

Abrir el libro por la página nueve,
que es la primera -¡cosas de imprenta!-
y empezar de nuevo,
muchas veces,
algunas más,
y otras tantas,
¡siempre lo mismo!

Pero las páginas en blanco no se nos acaban;

''Volvamos a intentarlo''
Yo, tú, nos...mentimos, por no variar costumbres.

Y cansa la rutina:

-¿Puedes - porfa,porfavor- cambiar un poco esto?
-Sí.
-Quiero decir sin yo, sin tú mentir, sin mentirnos..
-No.
-¿Es la voluntad suficiente?
-Yo te quiero.

Y esta vez la felicidad no estaba en quererse, ni en tratar de regalarsela el uno al otro -y viceversa-, sino en buscarla cada uno por su lado y dejarse en paz de una vez.

Sonreír,

cuando pierdes el compás,
y mandar todo a hacer puñetas;
a la mierda el ritmo - y la sonoridad- que:
¡Yo no sé de música!
(Bah, aficionados)
Quizá no tenga mucho sentido.

Pero ¿qué lo tiene?
A quién le importa,
un paso más -derecha o izquierda-
si sonríes,
a quién le importa nada.

Quizá tampoco tenga sentido
ninguna de esas
-tooooooooooodas esas-
fórmulas que sabes,
y aplicas con 'LÓGICA',
subrealista sinsentido.

Pero ¿qué lo tiene?
Si ¡ni el mismo sentido!
se encuentra uno...

Y ahora - pregunto-
¿por qué lo buscamos?

Es cierto, a caso, que... ¿existe?

El sentido; eso que,
cuánto más lo busco,
más lo pierdo...

Algunas de esas cosas,

como pasear con ese aire de pequeñez y admiración típico del turista ante la superioridad superlativa de cada nuevo paisaje, con la mirada perdida y más centrada que nunca en el mínimo detalle - con ese pensamiento de: ''No quiero olvidarme de nada, esto es brutal'' y la desdibujada sonrisa de: ''El tiempo se me hace corto, no puedo perder un segundo'' - aunque por otro lado, y sin que sirva de precedente, a veces sin querer - porque, está claro, no quiere - piensa que defrauda, a la vez que deprime, tanta belleza, que estaría bien tener a alguien a quién besar a las tres, y sonreírle y decirle que hubiera sido perfecto si hubiera estado allí - ¡ y qué importa si es mentira! - porque a veces de eso van las relaciones; porque a veces es necesario mentirse, y adularse más de la cuenta, y decir te quiero un poco pronto, y acostarse un poco tarde; y todo eso iba pensando, y no es que pasase del paisaje, es que se lo sabía de memoria, es que le gustaba ir así como si todo fuera nuevo, y no es que fuera nuevo ese pensamiento, ni esa sensación de falso anhelo y eso de : Busco y no encuentro - y eso también es mentira porque hace ya tiempo que no busca..

Cosas como no saber escribir poesía, y enfadarse con el mundo, porque mamá si sabe y no puedo, y, en lugar de intentarlo, frustrarse, y odiar la poesía - ¡cómo si tuviera la culpa! - y cabrearse, y decir muchas veces y, y, y.. porque quiere concluir - o al menos eso cree- pero siempre tiene un agregado, o algo que se le olvidó, o algo más que decir o simplemente no sabe.

Dejar la poesía, y ver cada vez más lejos esa realidad de, no ya un buen algo, sino un algo decentemente escrito, o al menos un poder escribir algo, y establecer esa relación poética y paradójica - de amor y odio - con la poesía, y dejarla, y volver a ella, y dejarla - ¡pero es que me llama! - y volver a ella, y dejarla definitivamente muchas veces porque no nos entendemos, como las parejas de ahora, y las relaciones de antes eran mejores porque eran para siempre - y qué más da si eran obligadas..

Cosas como levantarse a las dos un domingo - sin haber sido nunca de domir mucho - y ver que nada tiene sentido, y ni tener ganas de darle uno, porque quizá sea mucho trabajo, y acostarse vestido, despertarse algo despeinado y no saber dónde estás, ni cómo llegaste, ni llegar, ni llegarte, ni llegarles, ni haberles llegado, ni expresarte, ni escribir, ni escribirte, y divagar, divagación suprema que es lo tuyo - quizá nunca ha sido otra cosa...aunque, tal vez, ni lo intentaste.

Cosas como estas, algunas más o quizá muchas otras cosas, cosas que son las que te hacen decir: ¿Y qué hago? ¿Y adónde voy? Y me rindo, y lo dejo, y no sigo, y no puedo, y no quiero, y si quiero...¿qué quiero?

Yo también los tengo.


¿Qué la frustración te hace grande?
Y una mierda -perdón- pero, y una mierda.
La frustración no abre puertas, el afán de superación no es tan bonito, ni tan fácil, trabajar para fracasar no tan divertido, ver para creer..sí, eso sí. Ver para creer y confíar en nadie más que en uno mismo. ¿Trágico? Eh, no me interesa, yo a ti no te juzgo. ¿Tú sí? Adelante. Si me importases, me importaría, pero no me interesa todo ese barullo que me entra en la cabeza si no puedo mejorar, dame un defecto -sé sincero- y ayúdame a corregir, no hables por hablar sin saber lo que hay aquí. Es cierto, la frustración no abre puertas, y lo peor, es que cierra ventanas.
Te cierra la posibilidad de escupir lejos y te echa todo arriba.
Y al final es lo tuyo -¡qué se enreda de una manera!- lo que te impide ser, y no digo feliz, sino ser. Y es lo tuyo lo que en pequeñeces se hace grande y solo obliga a dar patadas, y acabas viendo tantas derrotas juntas, muchas, demasiadas, que olvidas que has logrado más. Es lo tuyo lo que te quita esa seguridad que tan -sí, también-, tan tuya era.
Pero hay días así, y más nada, y si no tienes a nadie, peor para ti.

Aquella.


Fue una noche de grandes sueños;
yo sabía escribir poesía,
y sí, parecía fácil.
Rimaban casi que solas las palabras, hablábamos en pareados, reías y gritábamos como si se fuera a acabar el mundo en unas horas ¿habríamos fumado?..creo que el camarero nos puso algo en la copa.
Puto cataclismo.
- Y, nuevamente, en este astigmatismo continuo de no querer ver lo que tengo a un milímetro, él me puso lentillas.

domingo, 29 de mayo de 2011

Lovers.

Además de todas las veces que pensé en ser feliz, existen todas las que lo fui - quise engañarme - y además de todas las veces que traté de mentirme, están todas aquellas que yo misma me dije que era absurdo, o las que otras personas me lo hicieron ver. Aunque sea paradójico las decepciones no son malas, las mentiras hirientes tienen su parte positiva, las incertidumbres odiosas y los no sé infinitos son solo herramientas. Son tus libros de texto de la vida, y no son los momentos buenos, sino los peores, los que te enseñan a leer y tachar lo que no te gusta, te ayudan a escribir tu camino tal como lo quieres. Y jode, claro, y duele, y más.


Siempre pretendemos que las cosas vayan solas, sin esfuerzo, sin dolor, porque así es en los cuentos: Te dará un beso en la frente y seréis felices para tooooooooooda la vida, y así el pobre mendigo se convirtió en rico, y así la huerfanita fue a la Universidad. Sin el mínimo esfuerzo. Tanto mágico final no nos enseñó nada. Porque fuera del cuento, fuera de la protección de papá, dejando a un lado la barrera de mamá y fuera de esa burbuja que los grandes quisieron construir para ti, ahí fuera en el mundo real, las cosas son muy diferentes; las hadas son casi brujas y de ayudar nada, los paisajes pintorescos están hasta arriba de contaminación, si quieres ser médico tienes que quemarte las pestañas y el príncipe, el príncipe es un asco.


¡Vaya mundo de decepciones! ¡Vaya mundo real! ¿Y a este mundo le escribes tú? 


Evidentemente, porque sin engañarme, y aceptando que es una soberana mierda, yo elijo en este caos qué quiero quedarme. No quiero las mentiras, escojo las palabras de aliento. No quiero, no me valen las cobardías, me quedo con las lágrimas del valiente. No quiero al mejor del grupo, a ese que llamaba la atención, me quedo con el calladito, el diferente. No quiero al Don Juan, no quiero ciudad, no quiero tranvías, aviones, no quiero música comercial, ni reggaeton, no quiero las faltas de respeto, no quiero agendas, ni planificar, no quiero ningún 'Tú no vales para esto', no quiero por ser mujer, ni por ser negro, no quiero sistemas oligárquicos, ni borregos que no cuestionen, no quiero tantas cosas de las que veo a diario en este mundo.


Prefiero quedarme con ellos, con mis amigos de siempre, con mirar al cielo y saber que el sol va a estar ahí, con mis certezas que son pocas pero que nadie me las quita, con mi: Eh, vive y grita que cuando mueras no te quedará otra que callar, con todos los que sacaron una sonrisa para el mundo, con los que sin dudar un segundo dicen: ¿ R A P? ¡Filosofía de vida!, o con cualquier otro que siga una, tenga ideales y respete, con mis veranos al mar, con mis inviernos al frío, con decir PLA y ser entendida, con la piscina que me quita los cabreos, con las casas perfectamente alineadas del pueblo de mi abuela, con sus pinturas dispares, con el aire limpio que se respira lejos de aquí, con las ruinas romanas de Tarragona, con que Paula sepa qué necesito en cada momento, con que Miriam esté cuando no me aguanto ni yo, con Virgi que me vio crecer y me pegó el vicio de comerme las uñas, con Frankie y nuestras reconciliaciones eternas, con Brian y su BB que me hacen la vida más fácil, con Silvi que me regala lima por el cumpleaños y luego pasan meses y no me la da, con los de clase, que me aguantan todos los días, con Mae que es mi clon rubio, con Paula la alta que conoce a la perfección mis locuras sentimentales, con los que rectifican las primeras impresiones, con los que tienen paciencia para leer todo esto y con mucho y con muchos más.






 A este mundo, a veces paraíso, a veces infierno, le escribí yo.
  

sábado, 28 de mayo de 2011

Qué fácil es perder una carrera contra la meta, ella siempre llega antes y yo a veces ni llego. Por más que corro, créeme que no la alcanzo, no puedo aunque me esfuerce y es cierto, ten la seguridad de que lo hago, pero no.

viernes, 27 de mayo de 2011

La desesperación,

es algo así como; cuando sales a la calle y sabes que vas a verle, que no quieres correr porque vas a parecer impaciente..¡Pero no puedes caminar más rápido!

Y todo después de pegarte una hora haciendo el zapping más absurdo del mundo porque te sobró tiempo, tienes que empezar a controlar tu impaciencia -piensas- y al final, acabas llegando temprano como siempre..porque saliste de casa con tiempo de más y vas como si fuera demasiado tarde...¡qué tonta! si odias sentarte a esperar, lo vas a pasar peor..

Por suerte, él te conoce y, cuando llegas, ya está allí; y te mira como si llevase toda la vida deseando que aparecieras, como si de verdad te hubieras retrasado, como si él también llevase una hora haciendo tiempo frente al televisor, y -a sabiendas de lo mucho que te incomoda esperar en el portal después de avisarle que has llegado- él va y tiene la deferencia de sentarse en la puerta quién sabe cuánto tiempo para ahorrarte el mal trago..hay que ver -¿cuántas veces te habré dicho que no quiero enamorarme de ti? y tú lo sigues haciendo..

Y luego flash-back con su primera sonrisa, te acuerdas de la última vez que le viste y que todo era perfecto...todo era perfecto menos tú, que la cagabas como siempre. Entonces, después de tanto hormigueo y de las ochenta veces por segundo que te has repetido lo maravilloso que es desde que al dar la curva le viste esperándote, te acercas, le sonríes casi con compasión y le dices:

-Solo me acercaba para decirte que al final no puedo pasar la tarde contigo, que me surgió algo, no me llames, ya lo haré yo, o no...Bueno ¡adiós!

Y te vas sin mirar atrás para no ver el reproche en su mirada, porque no era eso lo que querías; pero, no quieres hacerle más daño, no, otra vez no. Porque eres una egoísta y te has dicho mucho que él no debe hacértelo y para evitarlo debes dañarle tú primero...quiero decir, porque eres tonta.