sábado, 18 de enero de 2014

Mesalazina.

He venido para decirte
que esta mierda que sangro no es tinta,
es esa puta enfermedad intestinal que me está matando,
que ya he roto demasiados lapiceros intentando inculparte
de los dolores sin fecha de caducidad
que me apuñalan la tripa.

Que todo eso que nos hemos hartado de echarnos en cara
no era tan importante
que hay vidas que valen más que las nuestras,
que tenemos que dejar de atarnos en corto,
que ya me has ahorcado suficiente

y aún así,
parece un suicidio.

Yo no sé qué ha sido de eso de la sonrisa al viento
y las dos mil veintisiete promesas de no hacernos daño,
que puede que se pueda volver
pero no se quiera,
o que se quiera pero hayamos destrozado el camino.

El caso es que nos hemos tirado con los brazos abiertos
a esta mierda de bucle infinito
de no te quiero querer, pero te quiero
y no quiero que te quedes, pero no te vayas:

son demasiadas cicatrices por milímetro cuadrado
y esto no hay peta que lo arregle.

Que dónde ha quedado lo fácil,
si podríamos darnos la mano
y nos estamos rompiendo los nudillos contra la pared.

Y no es culpa tuya,
ni tampoco mía..

que tengo que dejar de decir que,
que a nadie le importan mis explicaciones
y desde el principio estoy hablando de finales.

viernes, 3 de enero de 2014

17.

Esto no es un poema triste de amor,
es la historia de un hasta y un nunca
que no se quieren encontrar

'no te quiero ni ver'
o 'no te quiero olvidar'

y los veinticinco portazos
que preceden a los veintiséis reencuentros;
las diecisiete llamadas perdidas
y ese mensaje de 'aún te espero'
la vez que dejé el móvil en casa
porque salí corriendo a buscarte.

Esta es la historia del orgullo y las ganas
peleando en el rellano,
para subir la escalera

pero nunca de la desidia.

Es la canción que nadie va a escribirte,
porque no es triste
-ni siquiera habla de amor-
pero no hace falta.

Estos somos nosotros,
que somos los de siempre
y no somos nada,
ni nadie,
ni queremos:

pero no te vayas.

martes, 10 de diciembre de 2013

Despedidas.

'No nos estamos explicando'
Y no por cobardes,
es por huidizos.

'No me estás entendiendo'
es una excusa fácil,
y yo no te quiero entender.

Le estamos dando vueltas al reloj
mientras las agujas se siguen moviendo
-y la hostia, cómo pincha-
pero el tiempo no-se-pa-ra.

Llevamos un millón de vidas
hablando de que no nos sabemos hablar,
sin-co-rre-gir-lo:
no será tan importante.

Estamos subiendo escaleras mecánicas
y no avanzamos
porque son de bajada.

PERO SEGUIMOS SIN VERLO.

Esto no es amor,
es te-mor
a los finales.

Y alargar la espera,
no la oculta,
ni hace que duela menos.

Esto no es amor,
es que siempre nos estamos yendo
y ninguno se mueve.

Que no es amor,
aunque podríamos serlo,
es sólo,
que ninguno es tan cobarde
como para herir primero.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Diciembre

Si alguna vez me preguntas
juraré que jamás dije que te echo de menos,
yo nunca he dicho que te echo de menos.

Si alguna vez quieres saber
qué fue de mí este diciembre,
te contaré que bailé con el verano,
que el sol jugaba a esconderse
y nunca salías tú..

Que calor y manta no son buena combinación,
que tuve la despensa vacía.

Si alguna vez me preguntas,
no hablaré de mi cama
gritando 'vuelve',
ni de que se rió en mi cara
el juego de mal gusto que supone quererte sin peros:

Pero..

Hablaré de lo pequeña que parecía la calle,
no de lo grande que se me hacía para comérmela sin ti.

Si te cuentan que lloré,
diles que mienten,
o que eran lágrimas de alegría..

invéntate algo, se te daba bien.

Yo juro que jamás diré
que en todas las esquinas
alguien me devolvió un pedazo de lo que solíamos ser,

nunca reconoceré que los guardé:
que nos estuve recomponiendo por separado,
que quise ser sin ti
y no supe.

Si alguna vez termina este diciembre
y sigo aquí,
si acaba diciembre
y vuelves,
sólo preguntaré
qué hubiera sido de mi vida,
si hubiera sido contigo.

Que me pica la curiosidad.

Que el gato murió sabiendo que no estabas tú.

Si llega por fin la primavera,
estos mil inviernos se olvidarán.

Si es eso lo que preguntas:
no te estoy echando de menos.


lunes, 2 de diciembre de 2013

El cielo y tú.

He estado a punto de perder mi coletero favorito,
alguien ha decidido que aún no debía olvidarte
y me lo ha devuelto.

Aunque debo confesarte
que hubiera preferido decir
'jamás había visto ese coletero',
confieso que me ha faltado valentía para negarte:
pero me hubiese gustado.

Ni siquiera sé si he sonreído de agradecimiento,
o con resignación,
ni siquiera sé si he sonreído.

Pero supongo que como anécdota sólo lo entiendes tú..

(y el cielo)

Porque
ha
empezado
a
llover.

Y no es cuestión de rima, sino de énfasis:
el cielo y tú.

Quiero decir,
que meterme a la cama sin ti,
no es estar en la cama,
ni en ningún lugar un poco parecido
al paraíso atemporal que hacías tú.

Pero
al menos
puedo dormir.

-No te preocupes,
no suelo soñar-

Hoy casi te dejo atrás
y la inercia torpe de un 'nosotros' majadero
me ha impedido volar.

No sé si eres tú,
más fuerte que la gravedad pegádome al suelo,
o yo,
con mi miedo a levar anclas,
pero llevo mil y pico inviernos
esperando a la primavera:

aún llueve.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Pamplinas.

Digo feliz
y en realidad sólo estoy hablando de principios,
de empezar a coger la vida por los cuernos
-que a todos nos los han puesto-
y manejar al toro.

Quiero decir, feliz.

Como pararse a descubrir el paisaje de todos los días,
y que parezca inmensamente mejor con una sonrisa
-con la suya, si puede ser-

Digo que acabo de borrar la meta,
que joder las agujetas que llevo
desde que corro sin alcanzarla,
sólo porque la puse demasiado lejos.

Quiero decir, idiota.

Como cuando tienes el nudo en el estómago sin besos,
y crees que estás más segura si nadie puede alcanzarte
-pamplinas-

Alguien me ha dicho que todos mis blindajes,
son miedo.


Mi-e-do.


Lo he repetido despacio,
como si no entendiera el significado,
a ver si así descubría que no tenía razón.


Miedo.
Y tenía razón.

Porque he estado poniendo la meta imposible,
no por retar a la estadística,
sino porque en realidad
no quería conseguirla.

(Yo sólo quería sacarte de mi vida,
de verdad que sólo quería sacarte de mi vida)

He puesto las puertas con doble candado
y alarma si alguien se acerca,
sólo porque no quería que volvieras tú..

he sido tan idiota,
que ha tenido que venir cualquier feliz
a decirme que todos mis blindajes son miedo
y me ha costado creerle.


Resulta que llevo media vida hablando de finales
-de ti-,
perdiendo todo el tiempo de principios,
de paisajes repetidos
-e increíbles-
y de él,
que tú
-jamás-
sabrás darme.


Digo feliz,
porque he venido a hablarte de principios
y ni siquiera me hace falta contarlos

Sonrío.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Veces.

La primera vez le temblaba la mano derecha
-y la voz-
pero sonrió valiente,
como si no se diera cuenta,
como viéndolo desde fuera,
casi divertido por la situación,

como si creyera que así no lo notaría yo.

Llenó de aire los pulmones,
y me miró a los ojos.

Allí, donde nos veía todo el mundo,
pero estábamos solos
-nadie importaba-
me miro como avisando que debía cerrarlos:

'cuidado, te voy a besar',
lo hizo.

(Supongo que es tópico decir que fueron los mejores tres segundos de mi vida)

Aunque pareció una eternidad:
fueron  los mejores tres segundos de mi vida,
lo fueron.

Un roce leve y luego sonrisa.

La primera vez le temblaba la vida,
pero era feliz,
alguien dijo una frase sobre lo tonto del amor
y nos dimos la mano desafiantes.

Eso pasa con las primeras veces,
que siempre acabas poniéndolas justo en el fuego
pero no tienes miedo a quemarte.

Aquella tarde,
-aunque no recuerdo si era por la mañana-
paseé con la llama en vuelta cíclica
por todos esos sitios a los que ya no voy,
con beso en cada lugar donde ahora duele,

me cansé de creer que nunca iba a cansarme,
y es cierto:
aún no me he cansado de creer.

-pero él-

Aquella vez -la primera-
él temblaba como si todo
y yo creía controlar la situación.

Lo feliz de la ignorancia.

Tiene gracia,
porque la última vez era yo quien temblaba,
esa vez me tintineó la vida,
-el reloj se paró-
y me quedé bailando estúpida con el último beso,

como una niña llorándole a su muñeca rota
creyendo que sólo por quererla mucho
puede arreglarla.

La última vez no hubo sonrisa,
ni portazo,
ni nada que dijera aquí hemos estado..

supongo que sólo fue el estómago lo que la hizo distinta.

(Supongo que es tópico decir que las mariposas dolían como queriendo salir)

Las mariposas dolían, como queriendo salir..
gritaban en la tripa que no te fueras:
pero yo las callé.

En el último beso no hubo sonrisa,
ni fui tan valiente como para cogerle la mano:
estaba fría.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Modo atleta.

Yo no quiero un novio que me apague los cigarros,
quiero un compañero de cama
-y, a ratos, de vida-
que me enseñe a liar los petas sólo de hierba,
que se preocupe más por mi sonrisa que por mis pulmones,
que me esconda el Bic para que no pueda hacerme -ni haceros- daño,

yo no quiero un novio para pasear de la mano,
te quiero a ti enseñándome el mundo en modo atleta
-corriendo, sin perder tiempo-
a ti aprovechando los descansos para cansarme,
deshaciéndome la cama
y dibujándome la vida..

no joder, yo no soy de esas chicas que quieren un novio,
ni siquiera soy de las que saben lo que quieren,
pero es que he visto una foto de un beso..
y -por un momento- me pareció que deberíamos ser nosotros.

Perdóname por decir que sé que deberíamos ser nosotros.

domingo, 27 de octubre de 2013

Canciones cursis.

Entiendo que ahora que volamos tengas miedo al golpe,
y entiendo que no me creas,
pero prometo que jamás voy a dejarte caer,
porque yo también he temblado pensando en nosotros,
como si hiciera -10 grados en pleno agosto

Pero eres más un 'sé' que un 'creo'
y así cómo voy a tener miedo.

Estoy hablando de que he dicho que
-a ti-
te haría el amor,
como si no lo fueras ya,
pero es que he dicho que te haría el amor
y yo nunca había querido suicidarme.

Estoy hablando de los besos que
-aún-
no te he dado,
como si me mordieran la boca,
de que voy al espejo para comprobarlo
y no, pero ojalá...

Ojalá echarle un pulso al pasado
y darle puerta a los tropiezos,
sólo para que dejes de pedir perdón por el daño que me has hecho
-por el que nos hemos hecho-
como si no pensaras volver.

Que yo entiendo tus huidas y venidas
-sin negar que duelen,
las acepto-

Pero cuando dices que ya está bien de ser herida,
sólo espero que nunca te conviertas en cicatriz,
tú me gritas no sé qué del masoquismo
y nos echamos a reír:

porque entendemos que detrás hay acojone,
que si dejamos las ventanas abiertas,
lo mismo nos dan ganas de volar
-como ahora, como antes, como siempre-

y que ver el muro de frente no es de valientes,
sino de idiotas,
pero no se me ocurre manera más torpe,
ni más bonita,
de bailar contigo una de esas canciones cursis,
que dicen entre líneas
que eres más un 'sé' que un 'creo'

y así, amor,
ni a ti te tengo miedo.

martes, 1 de octubre de 2013

Otro octubre cualquiera, return.

He vuelto al baño aquel dónde nos metimos mano la primera vez,
-no me malinterpretes,
pasaba por allí y pedí una copa-
estaba la misma camarera que nos vio volar cómplices,
la que nos puso el tequila de olvidar que no nos conocíamos bastante,
-no lo suficiente-
he vuelto al baño dónde nos conocimos más que nunca y..
ahora van allí a vomitar:
sorpresa.

He entendido de golpe y porrazo
que no a todos les brillan los ojos en las borracheras,
que no todos entienden de subir la falda y desabrochar el sujetador sin mover la camisa,
he vuelto al baño dónde nos hicimos grandes
y joder, qué pequeño parece sin ti.

Hoy he tenido por fin la valentía de preguntarme
si hay alguna otra persona en el mundo
-sólo una-
por la que perder las bragas, la vergüenza, los valores..
y digo que he sido valiente,
porque me he contestado con la verdad:
y no.

Pero supongo que sólo es un baño,
que ha visto otras espaldas dolerse igual con el toallero
y cambiar de pared,
supongo que ha visto a muchas como yo
caer en lo más alto,
pero joder, ninguno como tú.

He sido incapaz de recordar si te he olvidado
-o nos he olvidado-
y he llegado a la conclusión de que
-si algún día yo o tú-
el espejo en el que vi correrse a tu sonrisa,

nunca sería capaz.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Porque no (le) entiendo.

(No sé si aún queda alguien más pero -)

Soy de esa gente que va por la calle
-sonriendo- con fascinación,
de esas que admiran el pequeño detalle
y disfrutan lo que el resto pasa por alto,

soy quien aún recuerda qué reloj llevaba
la primera y la última vez,

soy de perderme cualquier noche
y encontrarme en sus ojos..

soy de darle vueltas hasta entender 
-con abstracta lógica-
que por eso me enamoré de él.

Que la culpa la tengo yo
-y mis manías arrugadas por el uso-

que tengo que dejar de responderme a todo,
que para nada me pregunto.

Soy absurdamente capaz de entender
eso de que el amor no hay quién lo entienda
(pero contigo..)

Le doy vueltas a las veces que nos tuvimos
-aunque sólo fuera en la cama-
y todas me parecen más finales que principios.

Entiendo que se quisiera ir.

Y, peor:

Entiendo que no quiera volver.

Sé qué decir al:
Pero, ¿por qué? si la perfección la definía un ' juntos'.

Entiendo que tengo demasiados insomnios sin resolver,
que odie mis vuelcos de corazón a medianoche,
mis idas sin explicar y las madrugadas de tequila..

que sea demasiada carga,
que no me entienda.

Sé que he tropezado demasiado,
que se van las heridas
pero quedan las cicatrices,

entiendo que una marca no es sólo piel,
que a mí, a la de antes, no la vuelvo a ver.

Acepto
-aunque duela,
porque lo entiendo-
que es imposible enamorarse de mí.

Y aún así,
después de todo y con el tiempo
sigo esperando que vuelva,

(sigue siendo el único por qué que no he sabido responder,
y también por eso me enamoré de él)


Someone special.

Nadie le ha dicho aún que las sonrisas también salvan a las personas,
y las sigue regalando a todo el que la quiera mirar,
le cuesta entender que por donde pisa deja huella
y no deja de caminar, regalando pedazos de ella,
conserva las veintisiete primaveras intactas
-y preciosa(s)-
porque sabe tanto de felicidad,
que jamás dejaría caer un jodido pétalo..
y no me malinterpreten,
no es que no sepa yo que también entiende de marchitarse,
no es que se me haya ocurrido pensar que por su vida pasan las cosas tristes
como si nada..
es que es capaz de recomponerse,
como recompone a cualquiera que la necesite
-aunque nunca tengas que decir que la necesitas,
porque siempre está-

es que es tan valiente,
que tiene una herida de guerra que no se cura,
y la lleva al viento porque joder,
cómo no iba a estar orgullosa de que le duela
y qué bonita está cuando entiendes que le dolerá toda la vida
pero aún así..
aún así sigue siendo ella,
y te hace feliz,
porque es feliz.

Ella, con el pijama de invierno
y los tacones altos..
ella, de espaldas y sonriendo.

Qué les voy a decir,
nació un miércoles
pero me alegra hasta los domingos..

Ella sólo es de esas personas que llegan a tu vida
con indisposición a marcharse,
pasa cual torbellino y la cambia para siempre.

Y digo 'sólo' porque ella hace que parezca sencillo.

Supongo que nadie que la conozca,
puede dudar que es ella,
pero por si acaso..

que sepas que eres tú,
que te regalo un espejo,
para que entiendas que no cualquiera puede ser 'ella'
o al menos así es como te veo.

Feliz cumpleaños.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Desaceleración de sonrisas.

De pequeños siempre estábamos hablando de felicidad.


Cada vez que terminábamos un juego, las muñecas -que nunca dejaban de sonreír- eran felices y comían perdices. Y yo no sé si es alergia generalizada al banquete de fin de cuento o que ha subido el coste de la alegría, pero hace tiempo que no veo a nadie sonreír al vacío por la calle.

Sin embargo, es raro el día que no me cruzo con alguno de ustedes, que va con la cabeza gacha y pensando:

A ver cómo llego yo a fin de mes, porque entre septiembre de vuelta al cole, la cuesta eterna de la hipoteca y la gasolina que no hace sino subir, llevo tres años amargado y otros tres que me quedan.

Vamos, que estamos en crisis de moral y el IGIC sobre las preocupaciones también ha subido.

Y no busco arreglar la situación económica -faltaría más- ni siquiera entiendo qué es eso de la prima que se arriesga, sólo sé que nunca gana, y ya podría estarse quietita que con tanto subir y no bajar va acabando con el país.

Pero espero que alguien tenga la bonita desfachatez de reírse un poco de esta desgracia y ponga una noticia chorra al final de cada página de economía.

Quiero decir que, entre otras cosas, me parece indignante que cuando los niños de ahora digan 'de pequeños' añadan un horrible 'jugábamos a ser mayores con corbata, que decía papá que tenían el futuro resuelto'.

Porque todos nosotros tuvimos los juegos hasta arriba de barro mientras soñábamos con pisar la luna. Y no es justo que ahora a los diez quieras ser banquero, notario, o tal vez político. Que son unos señores muy bien vestidos y con mucho dinero que no tienen Pepito Grillo pero sí la nariz muy larga.

Dirán ustedes, qué sabré yo, que he renegado de las noticias -pero los deportes no me los muevan- que estoy empezando a vivir y no tengo ni idea de hasta dónde llega el embrollo..tienen razón.

Y lo triste es que me da miedo madurar, caerme del árbol y del coscorrón empezar a pensar que no todo se soluciona con literatura.

Porque no es la poesía lo que me preocupa sino la realidad, que es cada vez más antónimo de 'felicidad' y lo único que puede arreglar este entuerto -sin métrica, ni rima- es que volvamos a tener ganas de tener ganas y seamos lo suficientemente niños como para pedir pirdula un rato, olvidar los problemas
y sonreír.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Valiente si te lo digo.

Tengo un poema en la puerta de la nevera,
que nunca leo por falta de agallas,
porque he olvidado cómo curarme
y sé que va(s) a doler.

-encima cobarde, que el desastre emocional ya lo tenía asimilado-

Guardo en el bolsillo trasero 2500km de huida
y una servilleta arrugada,
porque tú aún no lo sabes,
pero vuelvo.

-y no precisamente por valiente-

Vivo en un cuarto con ascensor
pero subo por las escaleras
por si recuerdo que no estás,
me siento atrapada,
y necesito correr.

-ya no lo repito más: cobarde-

Bailo con dos pies izquierdos,
sin música,
sobre mis recuerdos felices;
y sí, los piso,
pero tampoco duele tanto
porque al menos los he tenido.

-me callo-

Creo que sé muchas cosas,
desde que te fuiste,
aunque no tenga ni puta idea
de por qué te puse las maletas en la puerta
en lugar de tirarte el corazón por la ventana.

-COBARDE-

Habloescribo demasiado,
cuando, la verdad,
hay poco que decir de mí.

No sé,
que estoy más guapa cuando duelo
y la mitad de lo que siento me lo callo,
por cobarde.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

23:12

Hoy voy a darte las buenas noches como siempre,
a pedirte toda la ayuda que no sé en quién buscar,
intentaré escuchar tus consejos en las palabras de cualquiera,
me voy a quedar en silencio y luego empezaré a hablarte en bajito;
porque sé que me oyes..
y cuando acabe de llorar,
hoy, después de esperar que seas tú quien me abrace  prometa que 'va a ir bien'
-y siga estando todo lo sola que me faltas-
entonces me preguntaré qué querrías, qué hubieras hecho..

Y dolerá,
hoy como siempre dolerá que no estés,
que no vuelvas,
no saber a quién decirle que no he torcido del todo el camino,
que aún puedo..

dolerá que no quede nadie que crea en mí
y no estés tú
para cogerme la mano y gritar
para jurarle a la vida que se equivoca:
QUE NO NOS ESTAMOS RINDIENDO.

Hoy que tampoco estás
-aunque siempre estés-
me faltan fuerzas
pero sigo.

Aunque no sé que haré mañana,
porque tampoco estarás
y sigo: enfadada contigo.

Estoy enfadada porque te despediste en diciembre,
lo siento,
pero no te perdono las regañinas que no me has evitado.

Estoy enfadada con el mundo,
porque hace mucho que te fuiste
y aún duele como el primer día.

Estoy enfadada con todo,
pero aún así,
jamás he sabido enfadarme contigo.