miércoles, 6 de julio de 2011

Yo también los tengo.


¿Qué la frustración te hace grande?
Y una mierda -perdón- pero, y una mierda.
La frustración no abre puertas, el afán de superación no es tan bonito, ni tan fácil, trabajar para fracasar no tan divertido, ver para creer..sí, eso sí. Ver para creer y confíar en nadie más que en uno mismo. ¿Trágico? Eh, no me interesa, yo a ti no te juzgo. ¿Tú sí? Adelante. Si me importases, me importaría, pero no me interesa todo ese barullo que me entra en la cabeza si no puedo mejorar, dame un defecto -sé sincero- y ayúdame a corregir, no hables por hablar sin saber lo que hay aquí. Es cierto, la frustración no abre puertas, y lo peor, es que cierra ventanas.
Te cierra la posibilidad de escupir lejos y te echa todo arriba.
Y al final es lo tuyo -¡qué se enreda de una manera!- lo que te impide ser, y no digo feliz, sino ser. Y es lo tuyo lo que en pequeñeces se hace grande y solo obliga a dar patadas, y acabas viendo tantas derrotas juntas, muchas, demasiadas, que olvidas que has logrado más. Es lo tuyo lo que te quita esa seguridad que tan -sí, también-, tan tuya era.
Pero hay días así, y más nada, y si no tienes a nadie, peor para ti.

Aquella.


Fue una noche de grandes sueños;
yo sabía escribir poesía,
y sí, parecía fácil.
Rimaban casi que solas las palabras, hablábamos en pareados, reías y gritábamos como si se fuera a acabar el mundo en unas horas ¿habríamos fumado?..creo que el camarero nos puso algo en la copa.
Puto cataclismo.
- Y, nuevamente, en este astigmatismo continuo de no querer ver lo que tengo a un milímetro, él me puso lentillas.

domingo, 29 de mayo de 2011

Lovers.

Además de todas las veces que pensé en ser feliz, existen todas las que lo fui - quise engañarme - y además de todas las veces que traté de mentirme, están todas aquellas que yo misma me dije que era absurdo, o las que otras personas me lo hicieron ver. Aunque sea paradójico las decepciones no son malas, las mentiras hirientes tienen su parte positiva, las incertidumbres odiosas y los no sé infinitos son solo herramientas. Son tus libros de texto de la vida, y no son los momentos buenos, sino los peores, los que te enseñan a leer y tachar lo que no te gusta, te ayudan a escribir tu camino tal como lo quieres. Y jode, claro, y duele, y más.


Siempre pretendemos que las cosas vayan solas, sin esfuerzo, sin dolor, porque así es en los cuentos: Te dará un beso en la frente y seréis felices para tooooooooooda la vida, y así el pobre mendigo se convirtió en rico, y así la huerfanita fue a la Universidad. Sin el mínimo esfuerzo. Tanto mágico final no nos enseñó nada. Porque fuera del cuento, fuera de la protección de papá, dejando a un lado la barrera de mamá y fuera de esa burbuja que los grandes quisieron construir para ti, ahí fuera en el mundo real, las cosas son muy diferentes; las hadas son casi brujas y de ayudar nada, los paisajes pintorescos están hasta arriba de contaminación, si quieres ser médico tienes que quemarte las pestañas y el príncipe, el príncipe es un asco.


¡Vaya mundo de decepciones! ¡Vaya mundo real! ¿Y a este mundo le escribes tú? 


Evidentemente, porque sin engañarme, y aceptando que es una soberana mierda, yo elijo en este caos qué quiero quedarme. No quiero las mentiras, escojo las palabras de aliento. No quiero, no me valen las cobardías, me quedo con las lágrimas del valiente. No quiero al mejor del grupo, a ese que llamaba la atención, me quedo con el calladito, el diferente. No quiero al Don Juan, no quiero ciudad, no quiero tranvías, aviones, no quiero música comercial, ni reggaeton, no quiero las faltas de respeto, no quiero agendas, ni planificar, no quiero ningún 'Tú no vales para esto', no quiero por ser mujer, ni por ser negro, no quiero sistemas oligárquicos, ni borregos que no cuestionen, no quiero tantas cosas de las que veo a diario en este mundo.


Prefiero quedarme con ellos, con mis amigos de siempre, con mirar al cielo y saber que el sol va a estar ahí, con mis certezas que son pocas pero que nadie me las quita, con mi: Eh, vive y grita que cuando mueras no te quedará otra que callar, con todos los que sacaron una sonrisa para el mundo, con los que sin dudar un segundo dicen: ¿ R A P? ¡Filosofía de vida!, o con cualquier otro que siga una, tenga ideales y respete, con mis veranos al mar, con mis inviernos al frío, con decir PLA y ser entendida, con la piscina que me quita los cabreos, con las casas perfectamente alineadas del pueblo de mi abuela, con sus pinturas dispares, con el aire limpio que se respira lejos de aquí, con las ruinas romanas de Tarragona, con que Paula sepa qué necesito en cada momento, con que Miriam esté cuando no me aguanto ni yo, con Virgi que me vio crecer y me pegó el vicio de comerme las uñas, con Frankie y nuestras reconciliaciones eternas, con Brian y su BB que me hacen la vida más fácil, con Silvi que me regala lima por el cumpleaños y luego pasan meses y no me la da, con los de clase, que me aguantan todos los días, con Mae que es mi clon rubio, con Paula la alta que conoce a la perfección mis locuras sentimentales, con los que rectifican las primeras impresiones, con los que tienen paciencia para leer todo esto y con mucho y con muchos más.






 A este mundo, a veces paraíso, a veces infierno, le escribí yo.
  

sábado, 28 de mayo de 2011

Qué fácil es perder una carrera contra la meta, ella siempre llega antes y yo a veces ni llego. Por más que corro, créeme que no la alcanzo, no puedo aunque me esfuerce y es cierto, ten la seguridad de que lo hago, pero no.

viernes, 27 de mayo de 2011

La desesperación,

es algo así como; cuando sales a la calle y sabes que vas a verle, que no quieres correr porque vas a parecer impaciente..¡Pero no puedes caminar más rápido!

Y todo después de pegarte una hora haciendo el zapping más absurdo del mundo porque te sobró tiempo, tienes que empezar a controlar tu impaciencia -piensas- y al final, acabas llegando temprano como siempre..porque saliste de casa con tiempo de más y vas como si fuera demasiado tarde...¡qué tonta! si odias sentarte a esperar, lo vas a pasar peor..

Por suerte, él te conoce y, cuando llegas, ya está allí; y te mira como si llevase toda la vida deseando que aparecieras, como si de verdad te hubieras retrasado, como si él también llevase una hora haciendo tiempo frente al televisor, y -a sabiendas de lo mucho que te incomoda esperar en el portal después de avisarle que has llegado- él va y tiene la deferencia de sentarse en la puerta quién sabe cuánto tiempo para ahorrarte el mal trago..hay que ver -¿cuántas veces te habré dicho que no quiero enamorarme de ti? y tú lo sigues haciendo..

Y luego flash-back con su primera sonrisa, te acuerdas de la última vez que le viste y que todo era perfecto...todo era perfecto menos tú, que la cagabas como siempre. Entonces, después de tanto hormigueo y de las ochenta veces por segundo que te has repetido lo maravilloso que es desde que al dar la curva le viste esperándote, te acercas, le sonríes casi con compasión y le dices:

-Solo me acercaba para decirte que al final no puedo pasar la tarde contigo, que me surgió algo, no me llames, ya lo haré yo, o no...Bueno ¡adiós!

Y te vas sin mirar atrás para no ver el reproche en su mirada, porque no era eso lo que querías; pero, no quieres hacerle más daño, no, otra vez no. Porque eres una egoísta y te has dicho mucho que él no debe hacértelo y para evitarlo debes dañarle tú primero...quiero decir, porque eres tonta.

sábado, 30 de abril de 2011

Reflejos.

Está bien que aparezcas,
con los labios tan rojos -casi sangre- de sus mordidas,
y con esa sonrisa que se te pone - de oreja a oreja-
cada vez que te besa.

Está bien que me digas:
la vida rima -al menos una vez al día- y te crea,
y que con ese pasotismo que llevas - de la vida es mía-
piense : ella es filosofía.

Está bien que bebas,
un malibú redbull -o más de uno- cada fin de semana,
y te emborraches y digas te quiero - a todo el que pase-
sin consecuencias.

Está bien saber
qué vas a hacer -para estar preparado- siempre,
y qué pasará luego, si es amor -o solo un juego-
esta vez, está bien.

        Indudablemente bien, dijo mi espejo

jueves, 14 de abril de 2011

Descubrimientos.


Y aquí estoy yo, aquella que se reía del destino y del amor, aquella que ya no soy yo, ahora soy una idiota, una idiota como otra cualquiera que ya no se ríe sino que aguanta como mejor puede las burlas de los antes burlados, una grandísima idiota que irremediablemente se enamoró de un idiota.
Mundo idiota desde el cual te relato mi patética historia;
Iba a ser perfecto, claro, como en los libros de la biblio, esos con los que siempre llorábamos; como en las pelis del domingo por la tres, que hacían reflexionar e ilusionarse con ganas de comerse el mundo; como aquellos sueños que siempre quise borrar pero que alguna vez creí posibles. Iba, iba, iba, iba a ser, pero ¡qué va! La idílica ensoñación y el mágico continuará sin fin se fueron al traste de la manera menos poética, me topé con la realidad de frente y no una, ni dos, ni tres, sino hasta… ¡¡tres veces!! Quizá más, por dónde iba, siempre divago, sí iba, que bueno, iba a ser perfecto o eso creí yo la primera vez que me besó por fuera de casa, eso parecía cuando prometía aquellas cosas que tal vez nunca tuvo en mente cumplir, será perfecto pensé cuando me cogió la mano y me besó el pelo. Pero no, fue imperfecto tantas veces que perdí la cuenta y antes dolía pero me he acabado por acostumbrar:

Porque soy idiota.

Y digo que soy idiota porque después de haber vivido en un mundo paralelo y afirmarme diferente hice lo mismo que todas.
Y digo que soy una grandísima idiota porque, reitero, me acostumbré, a esa sensación de vacío, de no sé qué ni qué más, de pasotismo, a esa forma que tiene él de mirarte hoy y desaparecer mañana, a estar cuando decida volver y es quizá por costumbre que duele cada vez menos y enfada cada vez más.
Afirmo y firmo disculpándome conmigo porque sí, porque tardé mucho en reconocer que me enamoré de un idiota.

lunes, 28 de marzo de 2011

Sentimos las ganas locas, repentinas, irremediables, estúpidas, adorables, incontenibles, esas que parecen fugaces y permanecen...tuvimos ganas de besarnos,  pero nos contuvimos.

sábado, 19 de marzo de 2011

P.R.M.


Coge esa punta, una, dos y ...no así no. ¡Jolín se me cae!
Anda tonta, si no es tan difícil, verás que acabamos rápido, pues yo, hace tiempo que sé que cuando hay que cambiar las sábanas, sacudirlas solo siempre es más difícil.
¿Me ayudas?
Claro, juntas.
Evidentemente.
Tal que siempre. Si te despierto a las 4:53 para preguntarte lo más absurdo y me contestas sin dudar y sin preguntar la hora, si además tienes para hacer un chiste y sacarme una madrugadora sonrisa tras interrumpirte el sueño, ¿quién da más?
Nadie.

Entonces, en la recíproca adoración de esta agradable y nada aburrida rutina; ¿puedo faltar a mi promesa y decirte: GRACIAS?

Te amo.

sábado, 12 de marzo de 2011

...

Y siento sentarme y sentir, de veras.


Siento que otra vez caiga al suelo mi pantalón y mi vergüenza, hoy llena de arena.


Me pido perdón por perder, por abandonar la lucha, porque hace tiempo me ronda una idea: Puedo olvidar y no quiero, me empecino.


Odio la derrota, de siempre. Como aquel niño que quiso lanzar la última bola de nieve, o como quien con un esguince terminó el partido y perdió. Duele más cuando pusiste todo; perder con esta parte mi esfuerzo físico, mi psíquico y mucho de mi seguridad.


Y caer, odio caer porque no sé si sabré levantarme esta vez; no sé si sabré gritar y romper el cielo; no sé si podré patalear hasta que tiemble el suelo.


Puto cataclismo.


Y en este astigmatismo continuo de no querer ver lo que tengo a un milímetro, él me puso lentillas.

Son.

Tres, veces, meses ya de la primera pasan.
Y son más, de mil, de un millón. No cansa.

Espero.

Porque... no sé por qué,
será que quiero,
quizás anhelo.

No sé; pasa tiempo, un mes;
y callas, perfecto, sonrío. Miento.

No sé; y más, dos, tal que un reloj;
duele y callo, ahora yo,
no sonrío, pues no me engaño.

Me cansa, me hunde, duele, mata.

¡TRES, JODER, TRES!

Espero.

Porque... no sé por qué,
no sé ya si quiero,
no sé ya lo que es anhelo.

Sueñas, ríes, mientes, lloras, sientes...
piensas, no, no piensas:

QUIERES.

Es vida, ¿Recuérdas?


Levantarte a las doce. No.

Mejor acuéstate un rato más, hasta la una quizás.
Relajante después de tanto tiempo; dormir por placer.
No por cansancio; por placer.


¡Y después de todo esto..BUENOS DÍAS!

Imagínate si quisiera..


Y sin querer paseo a la orilla de tu playa, en el centímetro exacto que hace frontera, aquel que me pareció tan lejano cuando era nuestra. Cuando la mar estaba en calma y rompían muy lejos las olas, y sin querer dejo de pensar y sonrío, porque es mejor un poco que nada, y me doy cuenta: soy feliz. Alzo la vista, miro lejos, no veo nada y lo veo todo, y sin querer, sin querer, se me inunda de nueva seguridad el estómago, este centímetro está bien por ahora, no quiero decidir y, sin querer decido, decido seguir aquí.
Sin querer vuelvo a pensar. Y ahora con más claridad; no descubro nada nuevo, no tengo un futuro nítido; no. Solo asumo la realidad que un día no vi; para mí nada es bastante, es cierto, pero sí suficiente.
Es mejor un segundo pleno que una vida vacía, dije. Me diste la razón.
Y sin querer, como todas estas veces, sin la más mínima intención, me la di yo. Sin querer, me hice un poco más fuerte, no valiente para seguir adelante y olvidar, sí para afrontarlo y descubrir que hace mucho y, sin querer, había decidido esperar.

martes, 8 de marzo de 2011

No sé ya cómo decirte que..


Hay alguien, una sola persona en el mundo, que es diferente.
Alguien que no es un amigo, que es algo más y mucho menos.
No estoy siendo justa, perdón, no es una persona. Es la persona, es él, es diferente y es lo mejor y lo peor, está en mis grandes caídas, pero nunca cuando subo, no es con quién comparto el día a día, no es a quién quiero darle mis sonrisas, es él, el que está ahí cuando no soy nada, al que recurro cuando no puedo más y el que me saca la imposible carcajada en un mar de lágrimas. Quien hizo que por mi estómago circulasen mariposas y a quien se las vomité y le dije: No las quiero. ¡Qué mal! Y aún peor, no me arrepiento...de ninguna de las veces en que le llamé, de todas esas en las que le hice daño por egocéntrica, no logro arrepentirme y busco la manera de pedirle perdón, por todos los medios y por todos ellos suena falso.
Perdón por hacerte siempre lo mismo.
¿De qué vale? Si sé que volveré a hacértelo.
Los sms a las tres, cuando no pueda dormir, siempre volveré a decirte ven y acabaremos mal.
Al menos puedo pedirte perdón por despertarte, por preocuparte, por echarme a correr en el último segundo, eso lo siento; pero no puedo prometerte que no lo haré una vez más, ni que esta vez va a ser diferente...¡y quisiera poder!
Aunque, no. No, no, no. Negación infinita. No puedo.
Por dónde iba, no sé, divago...No puedo decirte perdón, no puedo arrepentirme porque te sigo necesitando ¡Joder! Sí puedo darte las gracias; GRACIAS por seguir ahí y por aguantar con entereza mis desaires, por no decirme se acabó y por dejarme volver cuando te necesito.

Porque te necesito, mucho, más.

jueves, 3 de marzo de 2011

They.

Son 33, y 30, y 7.
Son nada en diferencias y todo en mi vida.
Son motor y freno; son calma y éxtasis.
Por quién daría todo y no doy más porque no sé, pero aprenderé.
Los peores momentos, y todas las alegrías, juntos como no.


Y somos distintos, iguales, dispares, calcados y claro: imperfectos, pero felices, y tú me haces reír y si cantas por mí ¿qué más pedir?, y sí, gracias por cederme tu vocación, y a ti por bailar frente al espejo, y gracias, gracias que no se dan, porque ¡vaya qué feo! pero agradecidos; te necesito, y a ti, y a ti. 


De todo hemos salido, no nos queda mucho ya...¡qué digo! Nos queda todo, todo, todo, tenemos la vida por delante; nos quedan broncas monumentales ¡irreconciliables! y reconciliaciones eternas ¡irrevocables! Y claro, este prefijo i-, que es muy susceptible y se va a veces, pero vuelve, siempre vuelve y lo arreglamos, siempre, siempre, siempre. Porque para qué estamos si no..


Estamos, estuvimos y estaremos para ser uno solo, un 0'25 representativo multiplicado por cuatro e indivisible, y sin más rodeos : JUNTOS.






Agradezco poder omitir cada una de estas palabras; agradezco saber que me quieres tú, y tú, y tú.