jueves, 10 de abril de 2014

Casindiferencia.

He perdido la manía de morderme las uñas,
los nervios por ti y una talla,
he ganado en sonrisas tontas,
y carcajadas torpes.

Sigo sin saber rimar,
me
importan
una 
mierda
lasconvenciones
las reglas de métrica y la teoría.

Tengo el Bic escondido en un cajón
todo lo lejos que se puede de mis cuadernos de flores.

'estaba intentando escribirte una canción 
y no me sale'
tampoco es para tanto,
yo sólo quiero dejar de escribirte
porque te esté viviendo.

Pero aquí estoy,
bailando muy mal
haciéndome la muy feliz.

He aprendido que puedo ser cualquier cosa
si no me enredo las venas en tu manera de querer a ratos,
pero a quién le importa la salud
si me ha bajado el ritmo cardíaco

y todo este rollo de la vida,
no parece lo mismo sin ti.

He vuelto a respirar
como si no me tuvieras la soga al cuello,
pero yo también sé que hasta el aire
-sin ti- es de mentira.

'tres de la mañana, Dallas - Memphis'
otro insomnio que se calla
y me deja dormir
como si alguien pudiera querer eso,

como si se comparara a los desvelos por ti.

No hay tequila ni ron qué griten vuelve,
al menos no lo suficientemente alto,
pero a este vacío, a mí, 
al lado izquierdo de la cama..

dijo Neruda:
'todo lo llenas tú'.

Sólo lo llenas tú.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Velocidad y ojeras III.

Me arranqué
y no por bulerías,
sino el corazón, de quererte.

Puse a todo gas la máquina,
velocidad crucero:
hemos adelantado a la luz por la derecha, capitán.

¿Hemos llegado ya al infinito,
besamos ya las estrellas?

Y me volví a mirarte a los ojos
-benditos agujeros negros-
pero te habías quedado atrás.

Te había pillado por sorpresa
que me saltara los límites
y aún me levantabas la ceja.

Pero esta
no es
la historia
de un
abandono.

Y volví por ti,
volví y te agarré la mano tan fuerte
que tengo tatuadas tus huellas dactilares.

'Amor, el paraíso está en cualquier parte'
fue tu manera de echarme el freno.

Pero yo siempre quise las estrellas,
a mí me gustaba bailar en Orión.

Yo apuntaba al infinito:
a ti salir de la cama
te parecía demasiado lejos.

Y entre tanto viaje
se me rompieron los tiras
contra tus aflojas:

me cansé de verte olvidarnos 
y hacerme la aún más loca.

Esta no es la historia de un abandono.

Es la historia
de un
'me tengo que
ir'.

jueves, 20 de febrero de 2014

Ὠρίων.

Orión es una constelación y una poeta,
cuando te recito
'kilómetros a la espalda'
tumbada sobre la tuya.

La pelea eterna:
tus dedos, mi pelo,
tus dientes, mis costillas
tus regresos, mis olvidos.

Orión es una constelación y un orgasmo
cuando me haces tocar las estrellas,
las contamos a gritos
y te haces el equivocado
para volver al principio.

Cuando no encontramos el sol
y nos vamos a la playa,
porque es de noche
y allí se besa mejor.

El frío estúpido y desaprovechado
de cuando estás lejos
y no me muerdes para entrar en calor,

la nieve en el parabrisas,
la guerra en bolas.

Cada sílaba es Orión
si baila en tu boca,
si la escriben tus manos
mientras me susurras:
estaba pensando en ti,

siempre estoy pensando en ti.

Orión también es un gigante
y no se me ocurre una jodida metáfora
más precisa
del pequeño punto intergaláctico
que me siento cuando me abrazas.

(diminuta y perdida)

Es sencillo:
el puto universo infinito
y a mí me basta con la constelación
que brilla en tus pupilas.

Orión es la primera palabra
y la última gilipollez
que voy a tatuarme,
como a ti,
cerca del corazón.

viernes, 14 de febrero de 2014

Summer paradise.

Ya has vuelto a venir demasiado tarde para quedarte,
no te preocupes,
he parado el reloj:

el mundo no se va a mover hasta que salgamos de aquí
con los dedos entrelazados
y pegamento entre las manos.

Que sea amor a distancia,
pero milimétrica.

Yo no tengo miedo:
tú tampoco.

Qué bonita certeza
la de saber que cuando abra los ojos,
seguiremos soñando
y estarás sonriendo.

No me importa que llegues tarde:
ya madrugo yo por los dos.

Has venido tarde para quedarte,
sólo porque vamos a irnos juntos
y a llegar
-tantas veces, que perderás la cuenta-

Déjame volcarte la vida,
que estoy intercalando poesía entre apuntes
y hasta la química de cuando me miras,
piensa que estoy perdiendo el juicio.

jueves, 30 de enero de 2014

La parte de adelante.

'alguien que te quiera bien,
que no te haga daño'
dijo que eso merecía.

Y no tenía ni puta idea de lo que era el amor.

Hablaba de que ya habíamos roto demasiadas vajillas,
de que el último plato nunca era el definitivo,
dijo que no podíamos pasarnos la vida cortándonos con porcelana barata:

la-vi-da.

Qué corto y qué jodido,
eterno sin ti.

Supongo que así llegaron las primeras veces,
con el miedo a perderse:
con el miedo a perderte.

La primera vez que corrí descalza sobre las brasas
entonando a Calamaro.

Cuando entendí que La historia sin final
era una adicción como las nuestras:
sabes que incluso antes de dejarte,
ya estaré volviendo.

Que los monstruos de debajo de la cama
nos tenían miedo a nosotros:
¿has oído lo de que aterra ser feliz?

Dicen que cuando subes mucho, 
empieza el vértigo,
que también aumenta la probabilidad de hostia:

yo siempre he tenido muy claro
que sólo me destrozabas porque te gusta recomponerme.

Bendito puzzle:
sigues siendo pasatiempos favorito.

La primera vez que bebí cerveza y no arrugué la nariz.

Cuando ya hacía tiempo que te habías ido:
fue la primera vez que me acordé de ti
y sonreí,
seguía queriendo que volvieras.

Y sin tener ni puta idea de lo que era el amor.

La primera vez que te olvidé de verdad.

Cuando dejé de intentarlo,
sabía que era imposible,
hubo un día que tuve fiebre:
y no pensé en ti.

Ahora que nos estoy escribiendo, 
creo que deberías saberlo.

Que por eso he venido aquí,
para decirte que esta mierda patológica
no es tan mierda,
que nunca he querido curarme.

Aunque no lo creas,
es mi primera vez.

La primera vez que hablé de amor 
con el estómago en la mano.

Cuando comprendí,
que quien bien te quiere,
te hará sangrar.

Y te dejé el cuchillo sobre la mesa,
esperando que usaras los dientes.

sábado, 18 de enero de 2014

Mesalazina.

He venido para decirte
que esta mierda que sangro no es tinta,
es esa puta enfermedad intestinal que me está matando,
que ya he roto demasiados lapiceros intentando inculparte
de los dolores sin fecha de caducidad
que me apuñalan la tripa.

Que todo eso que nos hemos hartado de echarnos en cara
no era tan importante
que hay vidas que valen más que las nuestras,
que tenemos que dejar de atarnos en corto,
que ya me has ahorcado suficiente

y aún así,
parece un suicidio.

Yo no sé qué ha sido de eso de la sonrisa al viento
y las dos mil veintisiete promesas de no hacernos daño,
que puede que se pueda volver
pero no se quiera,
o que se quiera pero hayamos destrozado el camino.

El caso es que nos hemos tirado con los brazos abiertos
a esta mierda de bucle infinito
de no te quiero querer, pero te quiero
y no quiero que te quedes, pero no te vayas:

son demasiadas cicatrices por milímetro cuadrado
y esto no hay peta que lo arregle.

Que dónde ha quedado lo fácil,
si podríamos darnos la mano
y nos estamos rompiendo los nudillos contra la pared.

Y no es culpa tuya,
ni tampoco mía..

que tengo que dejar de decir que,
que a nadie le importan mis explicaciones
y desde el principio estoy hablando de finales.

viernes, 3 de enero de 2014

17.

Esto no es un poema triste de amor,
es la historia de un hasta y un nunca
que no se quieren encontrar

'no te quiero ni ver'
o 'no te quiero olvidar'

y los veinticinco portazos
que preceden a los veintiséis reencuentros;
las diecisiete llamadas perdidas
y ese mensaje de 'aún te espero'
la vez que dejé el móvil en casa
porque salí corriendo a buscarte.

Esta es la historia del orgullo y las ganas
peleando en el rellano,
para subir la escalera

pero nunca de la desidia.

Es la canción que nadie va a escribirte,
porque no es triste
-ni siquiera habla de amor-
pero no hace falta.

Estos somos nosotros,
que somos los de siempre
y no somos nada,
ni nadie,
ni queremos:

pero no te vayas.

martes, 10 de diciembre de 2013

Despedidas.

'No nos estamos explicando'
Y no por cobardes,
es por huidizos.

'No me estás entendiendo'
es una excusa fácil,
y yo no te quiero entender.

Le estamos dando vueltas al reloj
mientras las agujas se siguen moviendo
-y la hostia, cómo pincha-
pero el tiempo no-se-pa-ra.

Llevamos un millón de vidas
hablando de que no nos sabemos hablar,
sin-co-rre-gir-lo:
no será tan importante.

Estamos subiendo escaleras mecánicas
y no avanzamos
porque son de bajada.

PERO SEGUIMOS SIN VERLO.

Esto no es amor,
es te-mor
a los finales.

Y alargar la espera,
no la oculta,
ni hace que duela menos.

Esto no es amor,
es que siempre nos estamos yendo
y ninguno se mueve.

Que no es amor,
aunque podríamos serlo,
es sólo,
que ninguno es tan cobarde
como para herir primero.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Diciembre

Si alguna vez me preguntas
juraré que jamás dije que te echo de menos,
yo nunca he dicho que te echo de menos.

Si alguna vez quieres saber
qué fue de mí este diciembre,
te contaré que bailé con el verano,
que el sol jugaba a esconderse
y nunca salías tú..

Que calor y manta no son buena combinación,
que tuve la despensa vacía.

Si alguna vez me preguntas,
no hablaré de mi cama
gritando 'vuelve',
ni de que se rió en mi cara
el juego de mal gusto que supone quererte sin peros:

Pero..

Hablaré de lo pequeña que parecía la calle,
no de lo grande que se me hacía para comérmela sin ti.

Si te cuentan que lloré,
diles que mienten,
o que eran lágrimas de alegría..

invéntate algo, se te daba bien.

Yo juro que jamás diré
que en todas las esquinas
alguien me devolvió un pedazo de lo que solíamos ser,

nunca reconoceré que los guardé:
que nos estuve recomponiendo por separado,
que quise ser sin ti
y no supe.

Si alguna vez termina este diciembre
y sigo aquí,
si acaba diciembre
y vuelves,
sólo preguntaré
qué hubiera sido de mi vida,
si hubiera sido contigo.

Que me pica la curiosidad.

Que el gato murió sabiendo que no estabas tú.

Si llega por fin la primavera,
estos mil inviernos se olvidarán.

Si es eso lo que preguntas:
no te estoy echando de menos.


lunes, 2 de diciembre de 2013

El cielo y tú.

He estado a punto de perder mi coletero favorito,
alguien ha decidido que aún no debía olvidarte
y me lo ha devuelto.

Aunque debo confesarte
que hubiera preferido decir
'jamás había visto ese coletero',
confieso que me ha faltado valentía para negarte:
pero me hubiese gustado.

Ni siquiera sé si he sonreído de agradecimiento,
o con resignación,
ni siquiera sé si he sonreído.

Pero supongo que como anécdota sólo lo entiendes tú..

(y el cielo)

Porque
ha
empezado
a
llover.

Y no es cuestión de rima, sino de énfasis:
el cielo y tú.

Quiero decir,
que meterme a la cama sin ti,
no es estar en la cama,
ni en ningún lugar un poco parecido
al paraíso atemporal que hacías tú.

Pero
al menos
puedo dormir.

-No te preocupes,
no suelo soñar-

Hoy casi te dejo atrás
y la inercia torpe de un 'nosotros' majadero
me ha impedido volar.

No sé si eres tú,
más fuerte que la gravedad pegádome al suelo,
o yo,
con mi miedo a levar anclas,
pero llevo mil y pico inviernos
esperando a la primavera:

aún llueve.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Pamplinas.

Digo feliz
y en realidad sólo estoy hablando de principios,
de empezar a coger la vida por los cuernos
-que a todos nos los han puesto-
y manejar al toro.

Quiero decir, feliz.

Como pararse a descubrir el paisaje de todos los días,
y que parezca inmensamente mejor con una sonrisa
-con la suya, si puede ser-

Digo que acabo de borrar la meta,
que joder las agujetas que llevo
desde que corro sin alcanzarla,
sólo porque la puse demasiado lejos.

Quiero decir, idiota.

Como cuando tienes el nudo en el estómago sin besos,
y crees que estás más segura si nadie puede alcanzarte
-pamplinas-

Alguien me ha dicho que todos mis blindajes,
son miedo.


Mi-e-do.


Lo he repetido despacio,
como si no entendiera el significado,
a ver si así descubría que no tenía razón.


Miedo.
Y tenía razón.

Porque he estado poniendo la meta imposible,
no por retar a la estadística,
sino porque en realidad
no quería conseguirla.

(Yo sólo quería sacarte de mi vida,
de verdad que sólo quería sacarte de mi vida)

He puesto las puertas con doble candado
y alarma si alguien se acerca,
sólo porque no quería que volvieras tú..

he sido tan idiota,
que ha tenido que venir cualquier feliz
a decirme que todos mis blindajes son miedo
y me ha costado creerle.


Resulta que llevo media vida hablando de finales
-de ti-,
perdiendo todo el tiempo de principios,
de paisajes repetidos
-e increíbles-
y de él,
que tú
-jamás-
sabrás darme.


Digo feliz,
porque he venido a hablarte de principios
y ni siquiera me hace falta contarlos

Sonrío.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Veces.

La primera vez le temblaba la mano derecha
-y la voz-
pero sonrió valiente,
como si no se diera cuenta,
como viéndolo desde fuera,
casi divertido por la situación,

como si creyera que así no lo notaría yo.

Llenó de aire los pulmones,
y me miró a los ojos.

Allí, donde nos veía todo el mundo,
pero estábamos solos
-nadie importaba-
me miro como avisando que debía cerrarlos:

'cuidado, te voy a besar',
lo hizo.

(Supongo que es tópico decir que fueron los mejores tres segundos de mi vida)

Aunque pareció una eternidad:
fueron  los mejores tres segundos de mi vida,
lo fueron.

Un roce leve y luego sonrisa.

La primera vez le temblaba la vida,
pero era feliz,
alguien dijo una frase sobre lo tonto del amor
y nos dimos la mano desafiantes.

Eso pasa con las primeras veces,
que siempre acabas poniéndolas justo en el fuego
pero no tienes miedo a quemarte.

Aquella tarde,
-aunque no recuerdo si era por la mañana-
paseé con la llama en vuelta cíclica
por todos esos sitios a los que ya no voy,
con beso en cada lugar donde ahora duele,

me cansé de creer que nunca iba a cansarme,
y es cierto:
aún no me he cansado de creer.

-pero él-

Aquella vez -la primera-
él temblaba como si todo
y yo creía controlar la situación.

Lo feliz de la ignorancia.

Tiene gracia,
porque la última vez era yo quien temblaba,
esa vez me tintineó la vida,
-el reloj se paró-
y me quedé bailando estúpida con el último beso,

como una niña llorándole a su muñeca rota
creyendo que sólo por quererla mucho
puede arreglarla.

La última vez no hubo sonrisa,
ni portazo,
ni nada que dijera aquí hemos estado..

supongo que sólo fue el estómago lo que la hizo distinta.

(Supongo que es tópico decir que las mariposas dolían como queriendo salir)

Las mariposas dolían, como queriendo salir..
gritaban en la tripa que no te fueras:
pero yo las callé.

En el último beso no hubo sonrisa,
ni fui tan valiente como para cogerle la mano:
estaba fría.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Modo atleta.

Yo no quiero un novio que me apague los cigarros,
quiero un compañero de cama
-y, a ratos, de vida-
que me enseñe a liar los petas sólo de hierba,
que se preocupe más por mi sonrisa que por mis pulmones,
que me esconda el Bic para que no pueda hacerme -ni haceros- daño,

yo no quiero un novio para pasear de la mano,
te quiero a ti enseñándome el mundo en modo atleta
-corriendo, sin perder tiempo-
a ti aprovechando los descansos para cansarme,
deshaciéndome la cama
y dibujándome la vida..

no joder, yo no soy de esas chicas que quieren un novio,
ni siquiera soy de las que saben lo que quieren,
pero es que he visto una foto de un beso..
y -por un momento- me pareció que deberíamos ser nosotros.

Perdóname por decir que sé que deberíamos ser nosotros.

domingo, 27 de octubre de 2013

Canciones cursis.

Entiendo que ahora que volamos tengas miedo al golpe,
y entiendo que no me creas,
pero prometo que jamás voy a dejarte caer,
porque yo también he temblado pensando en nosotros,
como si hiciera -10 grados en pleno agosto

Pero eres más un 'sé' que un 'creo'
y así cómo voy a tener miedo.

Estoy hablando de que he dicho que
-a ti-
te haría el amor,
como si no lo fueras ya,
pero es que he dicho que te haría el amor
y yo nunca había querido suicidarme.

Estoy hablando de los besos que
-aún-
no te he dado,
como si me mordieran la boca,
de que voy al espejo para comprobarlo
y no, pero ojalá...

Ojalá echarle un pulso al pasado
y darle puerta a los tropiezos,
sólo para que dejes de pedir perdón por el daño que me has hecho
-por el que nos hemos hecho-
como si no pensaras volver.

Que yo entiendo tus huidas y venidas
-sin negar que duelen,
las acepto-

Pero cuando dices que ya está bien de ser herida,
sólo espero que nunca te conviertas en cicatriz,
tú me gritas no sé qué del masoquismo
y nos echamos a reír:

porque entendemos que detrás hay acojone,
que si dejamos las ventanas abiertas,
lo mismo nos dan ganas de volar
-como ahora, como antes, como siempre-

y que ver el muro de frente no es de valientes,
sino de idiotas,
pero no se me ocurre manera más torpe,
ni más bonita,
de bailar contigo una de esas canciones cursis,
que dicen entre líneas
que eres más un 'sé' que un 'creo'

y así, amor,
ni a ti te tengo miedo.

martes, 1 de octubre de 2013

Otro octubre cualquiera, return.

He vuelto al baño aquel dónde nos metimos mano la primera vez,
-no me malinterpretes,
pasaba por allí y pedí una copa-
estaba la misma camarera que nos vio volar cómplices,
la que nos puso el tequila de olvidar que no nos conocíamos bastante,
-no lo suficiente-
he vuelto al baño dónde nos conocimos más que nunca y..
ahora van allí a vomitar:
sorpresa.

He entendido de golpe y porrazo
que no a todos les brillan los ojos en las borracheras,
que no todos entienden de subir la falda y desabrochar el sujetador sin mover la camisa,
he vuelto al baño dónde nos hicimos grandes
y joder, qué pequeño parece sin ti.

Hoy he tenido por fin la valentía de preguntarme
si hay alguna otra persona en el mundo
-sólo una-
por la que perder las bragas, la vergüenza, los valores..
y digo que he sido valiente,
porque me he contestado con la verdad:
y no.

Pero supongo que sólo es un baño,
que ha visto otras espaldas dolerse igual con el toallero
y cambiar de pared,
supongo que ha visto a muchas como yo
caer en lo más alto,
pero joder, ninguno como tú.

He sido incapaz de recordar si te he olvidado
-o nos he olvidado-
y he llegado a la conclusión de que
-si algún día yo o tú-
el espejo en el que vi correrse a tu sonrisa,

nunca sería capaz.