domingo, 21 de septiembre de 2014
Tanto no es tan-poco.
que el ayer me parece mentira
y tú te me has desmontado en quimeras,
ahora que tiré los cuentos de no sé qué niña idiota
que no sabe en qué habitación de motel barato
perdió las ganas de vivir y la virginidad.
Ahora.
Después de que haya tropezado contra un acantilado
y ni con gafas te haya visto venir,
después de que no haya querido creer
porque ya te había querido.
Ahora,
que la última copa es una excusa para abrir otra botella,
cuando cada canción suena a despedida
y nadie tiene agallas para cerrar la puerta,
hago las maletas de guerras perdidas,
de derrotas por desertores,
de treguas en nombre de las heridas que siempre volvemos a abrir,
de desganas de cicatrizar:
ya me habían dicho que tanta valentía para saltar al vacío,
tanto baile entre precipicios sin necesitar empujón,
no podía ser nada más que cobardía.
No me quedan consejos que desoír,
ya he inventado la excusa definitiva,
ya he excusado el error absoluto.
Pero ahora,
que te veo irte y pido que te marches,
que dejo el corazón sobre la almohada
mientras la vida se me escapa escaleras abajo
corriendo una vez más tras de ti,
ahora, de veras, creo que no pierdo tanto.
Y sin ser tanto,
aún es más de lo que estoy dispuesta a perder.
lunes, 2 de junio de 2014
My one and only.
en el breve espacio entre latido y latido,
has estado y estarás en todos mis pasos:
cuando me vaya bien, cuando me caiga,
cuando me duela y no avance,
cuando me levante,
cuando sea consciente de que puedo caminar sin ti,
cuando reconozca que no quiero hacerlo.
Vas a ser la única constante en esta vida de caos.
Siempre estarás en las sonrisas que le dedico a la nada,
en las miradas perdidas con mordida automática,
has sido y serás todos mis instintos:
cuando despierto, cuando no puedo dormir,
cuando me muero de ganas de llamarte,
cuando me puede el orgullo,
cuando decido que debes hacerlo tú,
cuando entiendo que tanta tontería nos acabará matando.
Eres la única constante en esta vida de caos.
Incluso cuando no creo en los siempres,
cuando reniego de lo que escribo,
cuando río diciendo que casi no me acuerdo de ti,
cuando no escribo,
cuando me olvido de leerte,
cuando digo que sólo has sido suerte
y no siempre de la buena:
sigues siendo tú,
la única constante en esta vida de caos.
Cuando me miento,
cuando no acierto ni a encajar la llave en la cerradura,
cuando frustro el último intento de olvidarte,
cuando casi estoy a punto de enamorarme,
cuando no crea en las constantes y me haga la loca porque lo estoy,
seguirás siendo tú.
lunes, 19 de mayo de 2014
La primera palabra.
Esta vez voy a ser breve.
Yo nunca soy breve, perdón.
Es que estaba paseando, o quizá muy quieta,
no sé:
el caso es que estaba pensando en ti,
lo de siempre.
Y es cierto que no estaba pensando nada,
pero tu sonrisa,
tus ocurrencias estúpidas después de las dos,
las manos con imán a mis latidos,
tus mil vueltas en la cama,
los malditos ojos negros..
te explico.
Hay cicatrices que me abro de vez en cuando para sentirme viva,
heridas de paz que no sangran porque no vienes
y me las abro solita al grito de:
'esta es mi incapacidad para olvidarte'
siempre sonrío,
me dueles, pero sonrío.
Te explico,
hay mujeres que se llaman Angustias,
Soledad o Dolores,
y sus nombres no son ni la mitad de tristes,
ni la mitad,
de la mitad,
de la mitad,
de lo que podrían serlo si te hubieran visto marchar.
Te explico,
he visto un niño perder su globo en el parque,
lo miraba como si nunca,
como si siempre..
sabiendo que no volvería, pero sin apartar la vista,
ni la esperanza.
Así fue cuando tú.
Y podría ponerle un final triste a todos los cuentos,
decir cómo jode cuando te marchas
y el vacío que supone acostumbrarse..
podría llamarme Soledad,
sin ti.
Pero, te explico..
la primera palabra que dije cuando nos fuimos,
cuando te fuiste,
cuando me fui,
cuando viniste y no estaba,
cuando vine y no estabas tú,
fue volver.
Y después de eso me he recorrido todos los parques,
he encontrado más de un globo que vuelve a casa.
He dormido con cualquiera,
y nadie baila en sueños como tú.
No sé si me entiendes,
te estoy hablando de que nos he elegido,
te he elegido.
Podrías ser lo más triste,
una de esas fotos desenfocadas y nostálgicas,
una canción por la que bajar el volumen de la radio..
pero tienes una pluma en el cuchillo,
y cada vez que me atacas acabo riendo.
Eres mi libro favorito,
porque nunca llego al final
y cada capítulo tiene un giro inesperado,
por los tachones sin faltas de ortografía,
por las borracheras sin brindar...
porque me pone que escribas,
cuando escribes,
como escribes.
Te explico,
yo siempre voy a renegar,
y tú te hartarás de jurar que no crees en esta mierda
pero volver es la primera palabra que diré cada vez que nos vayamos.
Incluso cuando sea yo quien hace las maletas,
te estaré queriendo.
jueves, 10 de abril de 2014
Casindiferencia.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Velocidad y ojeras III.
jueves, 20 de febrero de 2014
Ὠρίων.
cuando te recito
'kilómetros a la espalda'
tumbada sobre la tuya.
La pelea eterna:
tus dedos, mi pelo,
tus dientes, mis costillas
tus regresos, mis olvidos.
Orión es una constelación y un orgasmo
cuando me haces tocar las estrellas,
las contamos a gritos
y te haces el equivocado
para volver al principio.
Cuando no encontramos el sol
y nos vamos a la playa,
porque es de noche
y allí se besa mejor.
El frío estúpido y desaprovechado
de cuando estás lejos
y no me muerdes para entrar en calor,
la nieve en el parabrisas,
la guerra en bolas.
Cada sílaba es Orión
si baila en tu boca,
si la escriben tus manos
mientras me susurras:
estaba pensando en ti,
siempre estoy pensando en ti.
Orión también es un gigante
y no se me ocurre una jodida metáfora
más precisa
del pequeño punto intergaláctico
que me siento cuando me abrazas.
(diminuta y perdida)
Es sencillo:
el puto universo infinito
y a mí me basta con la constelación
que brilla en tus pupilas.
Orión es la primera palabra
y la última gilipollez
que voy a tatuarme,
como a ti,
cerca del corazón.
viernes, 14 de febrero de 2014
Summer paradise.
Ya has vuelto a venir demasiado tarde para quedarte,
no te preocupes,
he parado el reloj:
el mundo no se va a mover hasta que salgamos de aquí
con los dedos entrelazados
y pegamento entre las manos.
Que sea amor a distancia,
pero milimétrica.
Yo no tengo miedo:
tú tampoco.
Qué bonita certeza
la de saber que cuando abra los ojos,
seguiremos soñando
y estarás sonriendo.
No me importa que llegues tarde:
ya madrugo yo por los dos.
Has venido tarde para quedarte,
sólo porque vamos a irnos juntos
y a llegar
-tantas veces, que perderás la cuenta-
Déjame volcarte la vida,
que estoy intercalando poesía entre apuntes
y hasta la química de cuando me miras,
piensa que estoy perdiendo el juicio.
jueves, 30 de enero de 2014
La parte de adelante.
sábado, 18 de enero de 2014
Mesalazina.
que esta mierda que sangro no es tinta,
es esa puta enfermedad intestinal que me está matando,
que ya he roto demasiados lapiceros intentando inculparte
de los dolores sin fecha de caducidad
que me apuñalan la tripa.
Que todo eso que nos hemos hartado de echarnos en cara
no era tan importante
que hay vidas que valen más que las nuestras,
que tenemos que dejar de atarnos en corto,
que ya me has ahorcado suficiente
y aún así,
parece un suicidio.
Yo no sé qué ha sido de eso de la sonrisa al viento
y las dos mil veintisiete promesas de no hacernos daño,
que puede que se pueda volver
pero no se quiera,
o que se quiera pero hayamos destrozado el camino.
El caso es que nos hemos tirado con los brazos abiertos
a esta mierda de bucle infinito
de no te quiero querer, pero te quiero
y no quiero que te quedes, pero no te vayas:
son demasiadas cicatrices por milímetro cuadrado
y esto no hay peta que lo arregle.
Que dónde ha quedado lo fácil,
si podríamos darnos la mano
y nos estamos rompiendo los nudillos contra la pared.
Y no es culpa tuya,
ni tampoco mía..
que tengo que dejar de decir que,
que a nadie le importan mis explicaciones
y desde el principio estoy hablando de finales.
viernes, 3 de enero de 2014
17.
Esto no es un poema triste de amor,
es la historia de un hasta y un nunca
que no se quieren encontrar
'no te quiero ni ver'
o 'no te quiero olvidar'
y los veinticinco portazos
que preceden a los veintiséis reencuentros;
las diecisiete llamadas perdidas
y ese mensaje de 'aún te espero'
la vez que dejé el móvil en casa
porque salí corriendo a buscarte.
Esta es la historia del orgullo y las ganas
peleando en el rellano,
para subir la escalera
pero nunca de la desidia.
Es la canción que nadie va a escribirte,
porque no es triste
-ni siquiera habla de amor-
pero no hace falta.
Estos somos nosotros,
que somos los de siempre
y no somos nada,
ni nadie,
ni queremos:
pero no te vayas.
martes, 10 de diciembre de 2013
Despedidas.
Y no por cobardes,
es por huidizos.
'No me estás entendiendo'
es una excusa fácil,
y yo no te quiero entender.
Le estamos dando vueltas al reloj
mientras las agujas se siguen moviendo
-y la hostia, cómo pincha-
pero el tiempo no-se-pa-ra.
Llevamos un millón de vidas
hablando de que no nos sabemos hablar,
sin-co-rre-gir-lo:
no será tan importante.
Estamos subiendo escaleras mecánicas
y no avanzamos
porque son de bajada.
PERO SEGUIMOS SIN VERLO.
Esto no es amor,
es te-mor
a los finales.
Y alargar la espera,
no la oculta,
ni hace que duela menos.
Esto no es amor,
es que siempre nos estamos yendo
y ninguno se mueve.
Que no es amor,
aunque podríamos serlo,
es sólo,
que ninguno es tan cobarde
como para herir primero.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Diciembre
juraré que jamás dije que te echo de menos,
yo nunca he dicho que te echo de menos.
Si alguna vez quieres saber
qué fue de mí este diciembre,
te contaré que bailé con el verano,
que el sol jugaba a esconderse
y nunca salías tú..
Que calor y manta no son buena combinación,
que tuve la despensa vacía.
Si alguna vez me preguntas,
no hablaré de mi cama
gritando 'vuelve',
ni de que se rió en mi cara
el juego de mal gusto que supone quererte sin peros:
Pero..
Hablaré de lo pequeña que parecía la calle,
no de lo grande que se me hacía para comérmela sin ti.
Si te cuentan que lloré,
diles que mienten,
o que eran lágrimas de alegría..
invéntate algo, se te daba bien.
Yo juro que jamás diré
que en todas las esquinas
alguien me devolvió un pedazo de lo que solíamos ser,
nunca reconoceré que los guardé:
que nos estuve recomponiendo por separado,
que quise ser sin ti
y no supe.
Si alguna vez termina este diciembre
y sigo aquí,
si acaba diciembre
y vuelves,
sólo preguntaré
qué hubiera sido de mi vida,
si hubiera sido contigo.
Que me pica la curiosidad.
Que el gato murió sabiendo que no estabas tú.
Si llega por fin la primavera,
estos mil inviernos se olvidarán.
Si es eso lo que preguntas:
no te estoy echando de menos.
lunes, 2 de diciembre de 2013
El cielo y tú.
He estado a punto de perder mi coletero favorito,
alguien ha decidido que aún no debía olvidarte
y me lo ha devuelto.
Aunque debo confesarte
que hubiera preferido decir
'jamás había visto ese coletero',
confieso que me ha faltado valentía para negarte:
pero me hubiese gustado.
Ni siquiera sé si he sonreído de agradecimiento,
o con resignación,
ni siquiera sé si he sonreído.
Pero supongo que como anécdota sólo lo entiendes tú..
(y el cielo)
Porque
ha
empezado
a
llover.
Y no es cuestión de rima, sino de énfasis:
el cielo y tú.
Quiero decir,
que meterme a la cama sin ti,
no es estar en la cama,
ni en ningún lugar un poco parecido
al paraíso atemporal que hacías tú.
Pero
al menos
puedo dormir.
-No te preocupes,
no suelo soñar-
Hoy casi te dejo atrás
y la inercia torpe de un 'nosotros' majadero
me ha impedido volar.
No sé si eres tú,
más fuerte que la gravedad pegádome al suelo,
o yo,
con mi miedo a levar anclas,
pero llevo mil y pico inviernos
esperando a la primavera:
aún llueve.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Pamplinas.
y en realidad sólo estoy hablando de principios,
de empezar a coger la vida por los cuernos
-que a todos nos los han puesto-
y manejar al toro.
Quiero decir, feliz.
Como pararse a descubrir el paisaje de todos los días,
y que parezca inmensamente mejor con una sonrisa
-con la suya, si puede ser-
Digo que acabo de borrar la meta,
que joder las agujetas que llevo
desde que corro sin alcanzarla,
sólo porque la puse demasiado lejos.
Quiero decir, idiota.
Como cuando tienes el nudo en el estómago sin besos,
y crees que estás más segura si nadie puede alcanzarte
-pamplinas-
Alguien me ha dicho que todos mis blindajes,
son miedo.
Mi-e-do.
Lo he repetido despacio,
como si no entendiera el significado,
a ver si así descubría que no tenía razón.
Miedo.
Y tenía razón.
Porque he estado poniendo la meta imposible,
no por retar a la estadística,
sino porque en realidad
no quería conseguirla.
(Yo sólo quería sacarte de mi vida,
de verdad que sólo quería sacarte de mi vida)
He puesto las puertas con doble candado
y alarma si alguien se acerca,
sólo porque no quería que volvieras tú..
he sido tan idiota,
que ha tenido que venir cualquier feliz
a decirme que todos mis blindajes son miedo
y me ha costado creerle.
Resulta que llevo media vida hablando de finales
-de ti-,
perdiendo todo el tiempo de principios,
de paisajes repetidos
-e increíbles-
y de él,
que tú
-jamás-
sabrás darme.
Digo feliz,
porque he venido a hablarte de principios
y ni siquiera me hace falta contarlos
Sonrío.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Veces.
-y la voz-
pero sonrió valiente,
como si no se diera cuenta,
como viéndolo desde fuera,
casi divertido por la situación,
como si creyera que así no lo notaría yo.
Llenó de aire los pulmones,
y me miró a los ojos.
Allí, donde nos veía todo el mundo,
pero estábamos solos
-nadie importaba-
me miro como avisando que debía cerrarlos:
'cuidado, te voy a besar',
lo hizo.
fueron los mejores tres segundos de mi vida,
lo fueron.
Un roce leve y luego sonrisa.
La primera vez le temblaba la vida,
pero era feliz,
alguien dijo una frase sobre lo tonto del amor
y nos dimos la mano desafiantes.
Eso pasa con las primeras veces,
que siempre acabas poniéndolas justo en el fuego
pero no tienes miedo a quemarte.
Aquella tarde,
-aunque no recuerdo si era por la mañana-
paseé con la llama en vuelta cíclica
por todos esos sitios a los que ya no voy,
con beso en cada lugar donde ahora duele,
me cansé de creer que nunca iba a cansarme,
y es cierto:
aún no me he cansado de creer.
-pero él-
Aquella vez -la primera-
él temblaba como si todo
y yo creía controlar la situación.
Lo feliz de la ignorancia.
Tiene gracia,
porque la última vez era yo quien temblaba,
esa vez me tintineó la vida,
-el reloj se paró-
y me quedé bailando estúpida con el último beso,
como una niña llorándole a su muñeca rota
creyendo que sólo por quererla mucho
puede arreglarla.
La última vez no hubo sonrisa,
ni portazo,
ni nada que dijera aquí hemos estado..
supongo que sólo fue el estómago lo que la hizo distinta.
gritaban en la tripa que no te fueras:
pero yo las callé.
En el último beso no hubo sonrisa,
ni fui tan valiente como para cogerle la mano:
estaba fría.